SABER VIVIR DEMOCRATICAMENTE
Por obvias razones histórico-culturales que no requieren mayor explicitación -de entrada-, el legado de Foucault constituye un material altamente sensible. Dicho autor, en quien me voy a centrar, sienta las bases para enriquecer nuestra idea “del otro”1 con determinaciones en buena medida inéditas históricamente, para comprender, lo que describe la tesis del presente: la experiencia de la TOLERANCIA.
NOTA DE CATEDRA
La memoria cultural de la civilización occidental- pese a los intentos de la ilustración por establecer una línea recta entre Atenas y Berlín, socratismo-platónico e idealismo alemán- se asienta sobre dos pilares: el helenismo y el judaísmo. Ambos basamentos, uno pagano y otro creyente, considerados en conjunto, perfilan al hombre occidental.
LIBRO DE INTERES
El autor es un poeta de 13 años, amante de su Bella Vista, del río, de la isla, de esa agua que “no se puede parar. Corre tan fuerte que hasta el mejor nadador no la podría alcanzar”(66), de la vida, incluso de la muerte “que es vivir en otro lugar”(pág.22). Finalmente, el diálogo con las personas mayores (don Boleso, su colega –pág.22 –Ceferina -53-, su abuela Blanca -56-, su padre -55-) es enternecedor. El recuerdo de su abuelo Fernando (pág. 23) "escondido detrás de alguna estrella, con su gorra" es emocionante.