En la ciudad de Buenos Aires, diciembre 2012 pisa sus primeros días y el termómetro golpea los 33 grados. Colmado de personas, el salón espera a la primera mandataria. El salón agobia por el calor y el espeso perfume que sudan los cuerpos. Funcionarios , artistas , personajes de todo pelo y oscuros lobbystas , transpiran perfumes importados. Sudan sin detener. Hombres y mujeres que sudan perfumes caros.