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Responsabilidad ambiental del Estado, de las empresas y de los ciudadanos. (Especial mención al caso venezolano) I .Mercedes Díez Negrillo

Responsabilidad ambiental del Estado, de las empresas y de los ciudadanos. (Especial mención al caso venezolano).Mercedes Díez Negrillo

INTRODUCCIÓN.

La responsabilidad ambiental parte de un daño, a veces irreversible, que se causa al ambiente o a alguno de sus componentes, agua, suelo, aire, vegetación y fauna, por acciones u omisiones humanas.

Antes de hablar de la responsabilidad en el actual estado de nuestro medio ambiente, sería interesante  conocer el origen de esta situación.

La humanidad ha desplegado todo un sistema de adaptación al entorno, ha constituido una organización social, ha creado formas de conocimiento y transformación de la realidad, ha concebido ideas del universo y de la vida y  ha generado valores para su especie. En ese transitar ha ido produciendo cambios en su entorno y ha intentado, a veces con éxito, adaptarlo a sus necesidades. La relación hombre-naturaleza ha sido azarosa.

Para entender cómo se ha ido constituyendo la historia de esta relación a través del tiempo, podemos considerar tres procesos determinantes:

1.El primero de ellos  es la denominada Revolución Neolítica3, cuyo rasgo más significativo es la domesticación de ciertas especies animales y vegetales que van a permitir a los grupos humanos de ese momento, superar las restricciones que el medio les impone, descubrir  la agricultura y la producción de sus alimentos y organizarse.

Derivado de la organización surge la apropiación privada de los recursos naturales que genera la sociedad en su conjunto, por parte de un grupo social, que con este hecho adquiere también el dominio político sobre el resto de la sociedad. Este rasgo ha prevalecido a lo largo de la historia.

El descubrimiento de la rueda,  el uso de la energía animal y los conocimientos que va adquiriendo sobre la naturaleza y sus posibilidades de aprovechamiento, comienza a cambiar la economía de consumo por una economía de exceso de producción.

Ambos procesos configuran el escenario para lo que sería la segunda revolución que modificó las formas de adaptación a la naturaleza.

2. Revolución Urbana.

Este segundo momento significa un cambio en las formas de organización

social, que presupone la existencia de una sociedad con estructura de clases, y el surgimiento de una clase social dominante que decide separarse espacialmente del resto de la sociedad, creando ecosistemas urbanos y generando desechos que la naturaleza empieza a no poder asimilar.

Este proceso ha implicado entre otras cosas, el dominio de múltiples recursos como la energía, la tecnología y la información, lo que permitió la conformación de las ciudades, que se constituyen desde su origen en centros de poder desde donde emana el dominio político, económico y social hacia el resto de la sociedad, así como la ideología dominante, en la que también se encuentran los valores que configuran la manera de mirar a la sociedad y a la propia naturaleza.

La revolución urbana significó el acta de nacimiento del período histórico de la humanidad, en el que podemos observar que las formas básicas de utilización de la energía fueron: la fuerza de trabajo del hombre, la de animales de tiro y carga, el fuego, el viento y el agua.

El acontecimiento que modificó la manera de pensar, de vivir, los medios de producción y las sociedades que participaron de ella en su conjunto, fue el tercer proceso que es relevante para nuestro enfoque.

3. Revolución Industrial.

Este proceso significó la potenciación de la fuerza motriz conocida hasta ese momento, que por su acción en la sociedad implicó la multiplicación y masificación de los métodos y bienes en la producción, así como un cambio  total en el sistema de valores, porque el sentido de la vida se trasladó de los valores fundamentales a los valores económicos. Es a partir de este momento cuando podemos identificar claramente la idea del ser humano como un medio y no cómo un fin de la producción.

Esta revolución trajo aparejada la noción de progreso o desarrollo fundamentada en los avances científicos y tecnológicos  y en los cambios sociales que se produjeron a partir del siglo XVIII. Lo dice Octavio Paz:

"La filosofía del progreso muestra al fin su verdadero rostro: un rostro en blanco, sin facciones. Ahora sabemos que el reino del progreso no es de este mundo: el paraíso que nos promete está en el futuro, un futuro intocable, inalcanzable, perpetuo. El progreso ha poblado la historia de las maravillas y los monstruos de la técnica, pero ha deshabilitado la vida de los hombres. Nos ha dado más cosas, no más ser" (El otro México; Crítica a la Pirámide).

II. Deudas social y ambiental

La sobreexplotación de recursos naturales, la contaminación de agua y aire, el cambio climático potenciado por la industria y la degradación de los suelos comienzan a advertir a la humanidad, que como nunca antes en la historia, se cierne la amenaza de su propia destrucción.

Mientras, existe una deuda ambiental que gravita sobre todos, Estado, empresas y ciudadanos, que genera responsabilidades y que no está desconectada de la deuda social que existe en el mundo y que es probable que no llegue a saldarse.

Ambas deudas están íntimamente ligadas.

Los países desarrollados, a través de su sistema socio-económico cambiaron el aprovechamiento por la explotación de los recursos naturales renovables y no renovables y los  extraen de países con un sistema económico menos capitalista con total impunidad, potenciando la pobreza,  magnificando la desigualdad extrema y  quitándoles su dignidad a los pueblos. Dejando una huella social casi permanente.

¿Por qué deuda social mundial?

-Porque la sobreexplotación de los recursos naturales y su contaminación los ha  degradado y los ha hecho inservibles para sostener la población creciente.

- Porque a pesar de los contenidos de tantos convenios y acuerdos que muestran sus buenas intenciones de promover el desarrollo sustentable, éste no llega a completarse en sus vertientes ecológica, social y económica.

En el año 2000, tenía lugar una más de las numerosas firmas que ya se han estampado en otros tantos convenios o protocolos de todo tipo: 189 países firmaban la Declaración del Milenio, en la cual se proponía, entre otros propósitos, reducir la pobreza a la mitad para el año 2015, con respecto al año 1990 (A/RES/55/2; Resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2000). Otro de los propósitos era garantizar el acceso al agua para todos los habitantes de la tierra, meta que a un año del cumplimiento del plazo está muy lejos de alcanzarse.

Hoy la pobreza y la diferencia entre países ricos y pobres no sólo se mantiene sino que aumenta  como aumenta significativamente  la población mundial  a la par de que disminuyen los  recursos aprovechables y aumenta  la contaminación.

II.a. Deuda social mundial.

Las tablas que siguen, llamadas Tablas de la vergüenza están basadas en informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y en ellas se observa que  la pobreza y la diferencia entre países ricos y pobres no solo se mantiene sino que aumenta. Unido al imparable aumento de la población mundial y, simultáneamente, a la disminución de recursos y al aumento de la contaminación, estos datos se muestran sumamente peligrosos para mantener la estabilidad mundial en el aspecto económico, en el aspecto social y en el aspecto ambiental.

 

REPARTO POR PAISES DEL PIB MUNDIAL

 

POBLACIÓN MUNDIAL

PIB MUNDIAL

Paises ricos

20%

86%

Paises en desarrollo

60%

23%

Paises pobres

20%

  1%

                                                 Fuente: Informe sobre Desarrollo Humano                                                                          PNUD-2005

 

RELACION ENTRE GASTO MILITAR Y AYUDA HUMANITARIA

G7

MUNDO

ITALIA

USA

4/1

10/1

11/1

25/1

 

 

 

 

                                                                               Fuente. PNUD. 2005

 

RELACION ENTRE GASTOS ANUALES  MUNDIALES

Contra el hambre

Comida para perros

Salud, agua y saneamiento

Educación

19.000 Millones $

17.000 Millones $

 

Insuficiente para impedir:

10 Millones de niños muertos al año por causa del agua.

1 Millón por falta de agua

2.600 millones por falta de saneamiento.

 

Insuficiente para impedir:

115 millones de niños se queden sin escolarizar

                                                               Fuente: Informe sobre Desarrollo Humano.

                                                                                   PNUD-2005

El Presidente del Banco Mundial, en un reconocimiento inusitado, decía en 2010: «La pobreza extrema está vinculada al conjunto de problemas que caracterizan la situación de emergencia planetaria, desde la degradación de los ecosistemas o el agotamiento de los recursos a la explosión demográfica y se traduce en enfermedades, hambre literal y, en definitiva, en baja esperanza de vida. Y esa terrible pobreza se produce mientras parte del planeta asiste a un espectacular crecimiento del consumo. Es decir, estamos ante una pobreza que coexiste con una riqueza en aumento, de forma que en los últimos 40 años se han duplicado las diferencias entre los 20 países más ricos y los 20 más pobres del planeta».

Esta declaración contrasta con las estadísticas del mismo Banco Mundial, publicadas en abril de 2011 acerca del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) : "Dos tercios de los países en desarrollo están bien encaminados o próximos a lograr metas importantes para erradicar la extrema pobreza y aliviar el hambre.“

Oxfam muestra otras cifras mucho menos optimistas sobre los 10 países más pobres del mundo Angola, Surinam, Guatemala, Liberia, Haití; Moldova, Chad, Zimbawe, Franja de Gaza y Zambia; los porcentajes de pobreza oscilan entre  el 70% en Angola y el 86% de la población en Zambia.

Unido a la escasa confianza depositada en el cumplimiento de los objetivos del milenio, se puede afirmar que, al menos hasta ahora, el desarrollo social y ambiental global no ha sido  prioridad.

II.b. Deuda Ambiental.

Cuanto mayor es la huella social, mayor es la deuda ambiental que tiene que ver con nuestro estilo de desarrollo y el que hoy asumimos los países bajo la égida de occidente; sólo vale la utilidad lucrativa y el mayor consumo, que es calificado por los científicos como ecocida, porque destruye los ecosistemas naturales e impulsa los  artificiales, desestabilizadores de la tendencia natural hacia el equilibrio ecológico. En ese sentido estamos sobredimensionando el desarrollo contentándonos con apellidarlo “sustentable”.

“Hubo un tiempo en el que nuestra sociedad construía catedrales. Actualmente construye "Disneylandias", calificadas también de Magic Worlds. Blancanieves y sus siete enanos no son producto de nuestra imaginación puesto que puede hablarse con ellos.

Y todos podemos seguir haciendo "como si". Como si el "desarrollo" fuera generalizable, como si la deuda internacional pudiera pagarse, como si fuera posible que los países pobres "alcanzasen" a los países ricos, como si fuera posible el crecimiento ilimitado. Como si lo virtual pudiese triunfar sobre lo real”. Gilbert Rist 2002.

La  filosofía ambiental crea una Utopía y propone nuevos paradigmas de desarrollo; un desarrollo que no se contente con aumentar el nivel de vida, la producción y el consumo; un desarrollo que implique  respeto al medio que nos alberga y nos alimenta así como a los conocimientos ancestrales de indígenas y campesinos, porque en ese respeto va inmersa la posibilidad de seguir viviendo en este planeta.

Un desarrollo basado en la ética.

Todos tenemos derecho a vivir en un ambiente sano y sin contaminación y a aprovechar los recursos de modo tal que no se agoten con el uso sino que trascienda hasta las futuras generaciones, la posibilidad de hacer lo mismo. Así lo disponen los instrumentos jurídicos internacionales y la mayoría de las constituciones modernas; sin embargo, parece haber un divorcio entre el desarrollo y el ambiente sano y esa dicotomía no es patrimonio de los países desarrollados; la crisis ecológica es mundial y mundial debe ser la respuesta.

La respuesta internacional sobre esta crisis, está contenida en numerosas Declaraciones, Cartas, Manifiestos, Convenios, Protocolos relacionados; en todos ellos se recogen los principios de la cooperación entre países que revelan cierto interés por el deterioro ambiental. Otra manifestación de ese interés son las diferentes Estrategias y Planes de Acción que intentan proteger, conservar y restaurar ecosistemas, recursos y componentes del ambiente en diferentes regiones del mundo.

Pero ¿pueden ser esos instrumentos la respuesta a la crisis ambiental? ¿O la respuesta debe ser  más local? Veamos:

La Asamblea General de la ONU reconoció el derecho humano al agua y al saneamiento e instó a los Estados “ a cumplir con sus obligaciones”; a los países y organizaciones internacionales les instó a aportar recursos financieros y tecnología para lograr un acceso universal poco costoso al agua potable y el saneamiento.

Pero, “instar” ¿es suficiente? ¿No se sigue privatizando el servicio de agua potable? ¿Tienen acceso al agua los que no pueden pagar el servicio?

III- Las constituciones y las leyes.

La mayoría de las constituciones del mundo han recogido, como se dijo antes, los principios contenidos en los instrumentos jurídicos internacionales y  garantizan a sus ciudadanos el derecho a disfrutar de un ambiente sano y equilibrado y garantizan asimismo, el derecho que tienen todos los ciudadanos a dedicarse a la actividad económica de su preferencia, sin más limitaciones que las que les impone la Constitución y las leyes.

En un documento anterior las Naciones Unidas habían reconocido las necesidades de los países menos favorecidos y fijado la meta de que los países del norte asignasen el 0,7% de su PIB a la asistencia oficial al desarrollo y en este concepto  entraba el acceso al agua.

¿Es suficiente reconocer?

Los instrumentos internacionales válidamente suscritos, deben ser ratificados por el máximo organismo legislativo de cada país para que, al hacerse ley, se apliquen internamente. En toda legislación, pero especialmente en la legislación ambiental, debe estar presente la ética y si ésta no responde a la realidad y si no ordena una gestión moral de los recursos naturales y los ecosistemas, los instrumentos jurídicos, nacionales e internacionales se convierten en retórica y sólo se aplicarían a las minorías privilegiadas, dejando fuera  de la protección jurídica a la mayoría de la población.

Además, los Convenios, las Constituciones y las Leyes se quedan en el texto si no existe un organismo fuerte que ordene el territorio, gestione el ambiente, preserve la calidad de las aguas, proteja la fauna, mejore el suelo, reforeste, controle las emanaciones y los vertidos contaminantes y maneje los desechos sólidos y peligrosos.

Y aún, contando con ello, de nada servirá si no hay un Poder Judicial que aplique las sanciones pertinentes en aquellos casos en que la afectación tolerable se convierta en un delito ambiental.

III.a. ¿Qué hacer ante el Cambio Climático?

Está ya claro que uno de los más apremiantes problemas ambientales que aqueja a la humanidad es el cambio climático; ya ni los más obcecados se atreven a negar lo que se hace evidente en estos tiempos; como tampoco niegan la responsabilidad humana en buena parte de este cambio. Los gobiernos se reúnen y firman convenios y acuerdos para tratar de frenar y adecuarse a este cambio. Pero ¿bastarán hoy los acuerdos de Kyoto y post-Kyoto para desacelerar  y adecuarse al cambio climático?

Comenta Elizalde que  existe cierta esquizofrenia en el discurso público cuando plantea por un lado la necesidad de controlar los factores que están propiciando el cambio climático global y  a la vez insiste en la necesidad de reactivar  las economías afectadas por la crisis financiera global.

“Los últimos informes publicados por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) y las últimas investigaciones recientes sobre este fenómeno y sus impactos ponen de manifiesto una aceleración a un ritmo aún mucho más rápido que las previsiones originales del Panel. La comunidad científica coincide en que las actividades humanas han sido la fuente principal para la elevación observada en la atmósfera del dióxido de carbono desde los inicios de la era de los combustibles fósiles en el decenio de 1860.

El 85% de las emisiones de dióxido de carbono producidas por todos los seres humanos proceden de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el gas natural y el petróleo, incluida la gasolina. El resto, se debe a la tala de bosques y a algunos procesos industriales como la fabricación de cemento. Venezuela aporta a las emisiones de CO2 mundiales  apenas 0,06%  pero tiene, no obstante, la responsabilidad de ser un gran productor petrolero con las mayores reservas probadas de ese hidrocarburo.

 

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