Encabezado eft
Relación entre vocabulario pasivo y activo para desarrollar el lenguaje oral de los niños del Plan Turquino. Tamara Martínez Rosa et alii
Relación entre vocabulario pasivo y activo para desarrollar el lenguaje oral de los niños del Plan Turquino. Tamara Martínez Rosa et alii
Autores: Dr. C. Xiomara Sánchez Batista. 1
              MSc. Lázaro Blanco Figueredo. 2
               MSc. Tamara Martinez Rosa. 3
Centro de trabajo: Filial Pedagógica UCP “Blas Roca Calderío” 1, UCP “Blas Roca Calderío” 2, Filial Universitaria Municipal UDG 3. Campechuela, C.P. 87600.

Advertencia de la Revista
El Plan Turquino es el Programa de desarrollo fundado por el Consejo de Estado de Cuba el 2 de junio de 1987 con el propósito de lograr un desarrollo integral y sostenible de las zonas montañosas y de difícil acceso del país, conjugando armónicamente los requerimientos productivos con el desarrollo social, la conservación de la naturaleza, y el fortalecimiento de la defensa del país, e integrando en sus acciones a los organismos e instituciones involucrados en ese proceso.

Resumen.
La relación que se establece entre vocabulario pasivo y activo permite identificar y definir un aparato categorial operativo para establecer una estrecha relación entre el contexto familiar, comunitario y escolar, comprender las regularidades que se originan en la dinámica del proceso, y desarrollar con ello el lenguaje oral de los niños del Plan Turquino.
Palabras claves. Comunicación, lenguaje oral, contexto familiar, comunitario y escolar; educación, lenguaje oral, vocabulario pasivo y activo.
INTRODUCCIÓN
Las estrategias seguidas en Cuba para elevar la calidad de la educación incluyen diferentes programas que propician una cultura general e integral de sus habitantes, mediante el estudio de las diferentes disciplinas del conocimiento, con una programación variada a través de la radio, la televisión, y demás medios masivos de comunicación entre los que es necesario destacar el vídeo y la computación dentro del currículo escolar, los cuales abren un nuevo campo a la dirección del aprendizaje y a la implementación de los métodos de enseñanza, desde la propia concepción de la clase y sus formas participativas.
No es atinado, sin embargo, soslayar el papel del maestro, como agente socializador del proceso educativo en la formación integral de los niños y el desarrollo de las habilidades comunicativas desde las edades tempranas.
En este sentido, el sistema educacional desde edades tempranas incluye dentro de las principales habilidades de expresión oral: conversar, describir, narrar cuentos y relatar; facilitándole a los niños comprender el lenguaje oral  y ser comprendidos por los demás. Pero, aun cuando existe para el logro de esta aspiración un  programa común a utilizar en las enseñanzas, tanto en la zona urbana como del Plan Turquino, las características específicas del contexto donde se desarrollan provocan notables diferencias.
No es necesario trasladarse al micromundo de la ciudad, para motivar a los niños del Plan Turquino por la comunicación, el contexto donde viven tiene muchas riquezas, principalmente en la flora, la fauna y en los encantos de la belleza y costumbres de los campos, que deben ser aprovechadas para despertar en ellos inquietudes que influirán positivamente en el desarrollo del lenguaje oral, y después se pasaría a otros contextos que también serían interesantes para ellos. Si esto ocurre de esta manera, la motivación por los hábitos y habilidades comunicativas quedan invertidos en los niños urbanos y del Plan Turquino.
DESARROLLO
La característica esencial del proceso educativo de la comunicación en los niños del Plan Turquino, se sustenta en las categorías: Educación, comunicación, lenguaje oral, contexto familiar, comunitario y escolar; vocabulario pasivo y activo. Las cuales dinamizan su relación dentro de las dimensiones: sociocultural, psicológica y lingüística.
Se reconoce como un proceso de Educación, la que se desarrolla en el ámbito de la escuela, la familia y la comunidad. Ningún intento de promover la Educación y el desarrollo integral del niño debe disminuir la suprema importancia de la familia, la escuela y toda la sociedad en la estimulación, educación y desarrollo infantil.
Los niños son el único ser vivo que nacen y, sin la ayuda del adulto durante un prolongado período de tiempo, no logran un desarrollo de su existencia, pero paradójicamente a esta aparente insuficiencia adaptativa, poseen la capacidad para la educabilidad, para que mediante la ayuda y la colaboración con los otros, se conviertan en una persona independiente, autónoma que contribuyan no sólo a su educación sino también a la de los demás y con su creatividad, el desarrollo de su lenguaje oral y su trabajo, al enriquecimiento de la cultura humana.
En este complejo proceso de desarrollo de los niños, se crea una contradicción en el lenguaje oral que se adquiere en la zona del Plan Turquino, la cual es un problema esencial en el proceso educativo y del desarrollo infantil, y está dada en el nivel de desarrollo del vocabulario pasivo y activo que adquiere connotación diferente en el contexto familiar, comunitario y escolar.
Como vocabulario pasivo se asume lo que se explica en la literatura consultada, que abarca las palabras comprendidas pero no utilizadas por los  menores en el lenguaje espontáneo. Él cual se da sobre la base de la actividad. El hecho de que se le llame pasivo no quiere decir que sea rígido y estático, pues a nivel neuropsicológico se realiza todo un análisis de registro de éste, y a pesar de no ser utilizado por el niño en el lenguaje oral, ellos son capaces de reconocer las palabras en imágenes, de saber su significado, pero que en ocasiones no se les presenta la situación de comunicación para emplearlas y en otros casos no tienen claridad del significado de determinadas palabras, no las utilizan y no logran dominar correctamente su  pronunciación.
El vocabulario activo se refiere al conjunto de palabras utilizadas libremente por el niño en su  lenguaje oral, las cuales comprende, conoce su significado y las utiliza en las diferentes situaciones y contextos de comunicación. Para emplear el vocabulario activo mediante el lenguaje, el menor debe tener presente cierto contenido y saber elaborar sobre su base, en forma de acto voluntario, la expresión o situaciones de expresiones; debe utilizar para el enlace de las palabras elementos gramaticales y algunos medios comunicativos no lingüísticos, esenciales desde el punto de vista psicológico como son: la entonación, la mímica, la gesticulación, la pausa. Aunque una niña o niño con un pobre desarrollo cultural, presentan dificultades para hablar de modo desenvuelto, fluido y natural sobre un determinado tema.
La suma de palabras que componen el vocabulario pasivo es siempre mayor que las que se utilizan de forma activa. Pero hay que lograr que no existan diferencias significativas entre los niveles de desarrollo que se alcance entre un vocabulario y otro, es decir que el niño logre incorporar la mayor cantidad de palabras a su vocabulario activo.
¿Por qué existe contradicción entre el vocabulario pasivo y activo? Todo lenguaje activo se desarrolla sobre la base de un vocabulario pasivo. Por tanto, el vocabulario activo se tiene que dar en unidad con el vocabulario pasivo. Por su parte el vocabulario pasivo se desarrolla en la actividad, aún cuando esta actividad no lleve al sujeto a una participación activa y sólo se quede en un plano pasivo. Sin vocabulario pasivo no hay activo, ambos se dan en una neutral relación para su desarrollo.
Desde otro punto de vista, aunque ambos vocabularios se dan en una unidad, ellos son contradictorios, porque cuando se dice que existe un mayor nivel de desarrollo del vocabulario pasivo, implica una reducción de lo activo. El menor en ocasiones se encuentra en condiciones contextuales que le crean poco espacio para su manifestación, y pasa a ser un receptor, que incorpora palabras a su vocabulario pasivo, pero que no las utiliza de forma activa en el lenguaje oral. Esto ocurre mayormente en el medio rural campesino, debido al pobre intercambio que realizan las personas en un contexto de cultura limitada, y de asentamientos comunitarios aislados. En sentido contrario, cuando la niña o niño se encuentran en un medio desarrollado, donde se les da mayor posibilidad de intercambio e interacción con el adulto, incorporan mayor cantidad de palabras a su vocabulario activo, con un desarrollo también de su vocabulario pasivo.
Los menores capta el léxico de cada contexto cultural en que viven, y de cada situación en la cual se comunican, y de ésta forma adquieren los diferentes códigos lingüísticos que van a necesitar. Ejemplo: en la familia del Plan Turquino: el vocabulario de las historias o anécdotas que realizan los adultos, el del trabajo agrícola, el de la comida, el de dormir. En la comunidad: el del juego con sus compañeros, el de otras personas adultas. En la escuela: el vocabulario de las matemáticas, el de las ciencias naturales, el de los cuentos, el de la hora de recreo, el de hablar con el maestro. En ese bagaje lingüístico que posee el niño, propio de su edad, de su capacidad cognoscitiva y de su contexto familiar y comunitario, el problema se da en las diferentes y desiguales formas de adquirirlo y en el nivel de significación que tenga para los adultos la apropiación de ese lenguaje por el niño.
Si se analiza el contexto familiar. La familia, se considera la institución socializadora más importante para el hombre desde su surgimiento, constituye un eslabón que media entre lo social y lo individual, mediante ésta se establece la socialización de las personas y se moldean paulatinamente desde edades tempranas diversos rasgos de la naciente personalidad, tales como: El estilo de expresión emocional (gesticulación, mímica, expresión oral), actividades corporales (manera de andar, poses, etcétera) e inclusive valores, normas sociales y modos comportamentales ante situaciones determinadas (reacción ante los conflictos).
Ella es quien de acuerdo a sus posibilidades o limitaciones, facilita o limita los procesos de desarrollo de sus integrantes. Los menores aprenden el lenguaje oral en condiciones familiares y contextos socioculturales diferentes. Su forma de hablar, de pensar, describir, narrar o guardar silencio, tiene relación con la trama familiar y social de la cual emergen.
Lamentablemente, en el Plan Turquino existen aún situaciones que hacen imposible el óptimo y deseado desarrollo de los niños en el seno familiar, haciéndose necesario la ayuda de profesionales, que conozcan las posibilidades, necesidades y condiciones reales de vida de éstas, para realizar el proceso de orientación y seguimiento. Muchas dificultades que se presentan en el lenguaje oral de los menores de la zona del Plan Turquino, se deben a la falta de estimulación familiar y desajustes afectivos entre padres e hijos. Los padres emplean el lenguaje oral como un medio de expresar sus sentimientos y de controlar la conducta de los niños, y no para comunicar ideas: nombrar, identificar, comparar, explicar, diferenciar, por lo que la influencia sobre ellos no es sistemática y en ocasiones, involuntaria y ocasional.
En algunos casos sólo les interesa el uso práctico y efectivo del lenguaje. Ejemplo: que los niños sepan decir si les duele algo y dónde, que sepan saludar, pedir lo que necesitan. Existe una tendencia a dar pocas explicaciones cuando los menores piden algo, o cuando lo ayudan en la realización de una tarea, incluso no esperan, ni piden una argumentación verbal por parte de éstos.
De esta forma los niños comienzan a incorporar palabras a su vocabulario pasivo, que luego no utilizan de manera activa en su lenguaje oral, al no existir un intercambio, una comunicación con el adulto. Más tarde cuando los menores adquieren conceptos y términos nuevos, principalmente de manera verbal, por su utilidad y por el contexto del habla, fuera del medio familiar, ya sea mediante el empleo o no de elementos didácticos, en lugar de ser adquiridos por la abstracción de la experiencia concreta y directa, sufren las obstrucciones en el vocabulario cotidiano que presentaban los adultos.
En el contexto comunitario ocurre algo similar pero ya con un mayor desarrollo del lenguaje oral de los niños, pues las relaciones que se establecen entre los miembros de las comunidades rurales constituyen un potencial de autotransformación social y formación integral de los sujetos, ya que al nivel de comunidad se concreta la relación sociedad – grupo – individuo, en ella cada sujeto recibe de manera simultánea las influencias sociales como relaciones cotidianas e inmediatas.
El desarrollo del lenguaje oral, que adquiere los niños al nivel de comunidad, tiene un carácter más activo, pues logran establecer entre ellos juegos que le permiten incorporar nuevas palabras a su vocabulario, además de la relación de los menores con otros adultos con los cuales conversan, hacen cuentos, recitan una poesía. Pero a la vez este intercambio se ve influenciado de manera negativa por el nivel reducido del vocabulario activo que ha adquirido en el medio familiar y por la carencia de experiencias visuales y socioculturales de la comunidad.
La escuela cubana con sus potencialidades puede influir en las transformaciones de las comunidades rurales y de montañas, mediante la participación y búsqueda de nuevas fórmulas en cuanto a carencias educativas y socioculturales, mediante la elaboración de proyectos y estrategias de masificación de la cultura. Pero para ello es necesario que las comunidades del Plan Turquino no establezcan contactos esporádicos con las escuelas, sino que esta interrelación sea una base para la acción educativa recíproca, donde se respeten las tradiciones y creencias de cada comunidad, tanto para promover su conocimiento, como para enriquecer la cultura comunitaria, todo lo cual permita el desarrollo del lenguaje oral de sus pobladores.
Se necesita sensibilizar a las personas de estas comunidades con la necesidad del cambio, de aumentar sus experiencias visuales y orales. Se  les debe enseñar a cómo  contribuir con ello a la transformación de otras personas, principalmente los niños, incluso de sus propios hijos, que le permitan una mayor inserción dentro de la sociedad y los prepare para la vida.
Considerar al niño como centro de la labor educativa, defiende la idea de que los currículos y programas de estudio que lleve a cabo en el contexto escolar, deben estar elaborados en correspondencia con las particularidades del desarrollo ontogenético de éstos, con sus intereses, necesidades y motivos, con el medio sociocultural que rodea a la institución y con las necesidades de la comunidad; todo lo cual permitirá formar el tipo de hombre que necesita la sociedad.
De esta forma se trata de que el niño exprese mediante el lenguaje oral, las palabras que ha incorporado a su vocabulario activo, que tiene que estar sustentado en el vocabulario pasivo que ha adquirido en su medio familiar y comunitario de acuerdo al contexto y a sus vivencias, para luego incorporar palabras desconocidas de otros contextos novedosos y diferentes. Por lo que en el ámbito escolar existe un aumento del número de palabras que incorpora el niño tanto a su vocabulario pasivo como activo, las cuales se estimulan para propiciar el desarrollo del lenguaje oral. Además de que el maestro le da un mayor nivel de relevancia al desarrollo del lenguaje en el niño, para una mejor adquisición del resto de los contenidos que recibe.
Sin embargo, a pesar del trabajo que se desarrolla, aún se observan en algunas escuelas  actividades que debían ser de expresión oral, en las que se limita la expresión de los niños, momentos de monólogos más que de diálogos, de preguntas sin respuestas, de silencio o desinterés (a veces se cree que se está presentando algo interesante cuando en realidad para el menor no lo es). Si estos elementos no son analizados a tiempo pasarían a formar parte del currículo oculto.
En la Plan Turquino se ha constatado que en estructuras discursivas en apariencias sencillas, en el empleo de oraciones simples, muchas veces la comprensión se torna compleja como consecuencia de un contenido semántico mínimo, lo cual dificulta el umbral de atención y deja “lagunas“ en la información procesada, o interferencia en el seguimiento de la idea. De ahí que no constituya una información que el menor retiene y comprenda y pueda verbalizar con posterioridad; pues en ocasiones no se corresponden con las palabras que éste tiene incorporadas en su vocabulario pasivo.
En sentido general, en el contexto familiar de la Plan Turquino no se adquiere un mayor nivel de desarrollo del vocabulario activo del niño, debido al pobre espacio de comunicación que se establece en las familias campesinas. El niño, al nivel de comunidad, tiene un mayor desarrollo del lenguaje oral, pero a la vez éste se ve limitado por el pobre vocabulario activo que posee; y por último la escuela como mediador debe propiciar el desarrollo del vocabulario activo, partiendo del vocabulario pasivo que adquiere el niño en su medio familiar y social.
La relación que se establece entre las categorías contexto familiar, comunitario y escolar se encuentra insertada dentro de una dimensión sociocultural, y se refiere a que el niño desde su nacimiento, no sólo se relaciona con un orden natural (flora, fauna, clima, recursos hidráulicos, topografía) sino con un determinado orden social y cultural, donde juega un importante papel en este proceso socializador la actividad y la comunicación. Su desarrollo queda condicionado de manera constante por las interferencias culturales que determinan los aspectos vitales de su existencia, desde la nutrición, la adquisición de pautas comportamentales, tradiciones, costumbres, creencias, hasta la asimilación del lenguaje oral como elemento de la cultura; indicadores en todo momento de su nivel de socialización.
El desarrollo del lenguaje oral mediante la relación entre el contexto familiar, comunitario y escolar, está influenciado por las dimensiones: psicológicas y lingüísticas. La dimensión psicológica se refiere a la relación que se establece entre los procesos psicológicos y el lenguaje oral como cualidad psíquica, lo importante que resulta conocer la etapa evolutiva en que se encuentra el niño, cuáles son sus logros alcanzados, cómo es capaz de autoconocerse, de autorregularse, de opinar y reflexionar ante determinados hechos o fenómenos, de forma que las acciones que realice el adulto, permitan el desarrollo de los procesos cognoscitivos del niño y sus modos de actuación, según sus sentimientos, necesidades y valores que influyan en su relación con otras personas y con los propios niños.
El desarrollo de la dimensión lingüística depende de la motivación que tenga el niño por aprender y la posibilidad de enfrentarse a diferentes esferas de la actuación, mediante el proceso de socialización y comunicación (dimensión sociocultural), del desarrollo que alcancen los procesos psíquicos (dimensión psicológica) y de la independencia cognoscitiva que alcance mediante el proceso educativo.
Ya sea en los  juegos de roles, en las actividades productivas, en el trabajo y en la vida cotidiana, los niños sin darse cuenta no sólo aprenden a utilizar el lenguaje oral, sino que son capaces de comprenderlo, y de organizar mediante éste su conducta, su vida y contribuir con ello al desarrollo de su personalidad.
CONCLUSIONES
•    Considerar que la educación de los niños se realiza a través de la dinámica entre la familia, la comunidad y la escuela, siendo ésta última integradora del desarrollo del lenguaje, propicia elaborar estrategias de intervención para el desarrollo del lenguaje oral de los niños del Plan Turquino.
•    La relación del contexto familiar, comunitario y escolar se dinamiza en la contradicción entre el vocabulario pasivo y activo, que adquiere cognotación diferente en el niño, en el ámbito aulico y contextual.
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