Encabezado eft
Réquiem para cualquier pueblo

Proyecto editorial: Darío Cocetta

Redactor responsable: Héctor Hugo Boleso

Deutsches Réquiem . Borges , tiene un breve y hermoso cuento escrito al final de la II Guerra mundial (1939-1945) , que narra , en el drama de un condenado , en la última noche antes de su ejecución , la asunción de su propia historia y la conciencia del destino que supo construir el pueblo alemán. El texto habla de ese hombre (que pagará sus culpas por participar del régimen nazi) pero en él hablan los innumerables actos y las innumerables vidas que han ido forjado al pueblo que lo acunó. Y también habla del inexorable rumbo que a partir de esos hechos –cree el protagonista- han iniciado el resto de la humanidad.-

Cada hombre de cada generación va gestando, recreando y sosteniendo un soplo común. Piensa el condenado en su pulso, y en los miles de pulsos, que han dirigido a ese pueblo por el tiempo. Se sabe parte de ese pulso. Esa noche , las matanzas de las legiones romanas a manos de los germanos en las ciénagas de la baja Sajonia , son unidas -en la conciencia de quien escribe- con el momento de la infausta derrota. Son los tiempos de la caída del III Reich.

Queda flotando en la lectura el nombre del vencedor de los romanos. Hermann o Arminio , “hombre de guerra”. Hombres de guerra trazando los pasos de ese pueblo. Hombres de guerra. El condenado comprende que la humanidad ha de recibir un nuevo tiempo que ha parido ese pueblo.

“También la historia de los pueblos registra una continuidad secreta”.

¿Será que cada pueblo amasa en el tiempo esa oportunidad de ser para ofrecerla al resto de la especie?

 

La mujer hace una pregunta. Con la inocencia de los cuentos para niños, donde lo real es real, nada más que porque sucede , la mujer de ojos enormes pregunta ¿Es justo que algunos vivamos con determinadas comodidades y estándar de vida, cuando hay millones de personas que no cuentan con las necesidades básicas satisfechas? En realidad todos los lectores de estas líneas virtuales, como también quien las escribe, cuando detienen su marcha ganapán, en el breve resueyo que da la noche, o la mirada de un ser amado , tienen en su boca y en su pesar esa tremenda pregunta.

Esa mujer hace una pregunta. La pregunta nos indaga por la justicia y por la construcción de una ética. Pero nos indaga a cada uno de nosotros. Nos pone un espejo frente nuestro. No nos pone un objeto de conocimiento, un objeto ajeno a nuestra existencia; algo que no nos involucre. Por el contrario, afirma que vivimos en un orden injusto. Vivimos en ese orden, y como frente a cada uno de los actos de nuestra vida , debemos hacernos conscientes, responsables y algún día deberemos rendir cuentas de ese rumbo.

 

El abandono del palacio, sin saber el por qué. ¿Cómo transformar esta realidad hacia formas más justas? y ¿cómo hacerlo frente a la división casi natural de sus actores políticos?

En el orden imperial en el que vivimos, y que sostenemos, el peaje para sobrevivir es negar el genocidio en marcha. Genocidio por goteo , o llamémoslo como queramos a las mil formas de congelar el corazón para no auxiliar al que necesita. Vivimos dándole la espalda al hermano. Nuestras negaciones se dan en forma continua ; cuando gastamos dinerales para comprar un objeto de consumo , cuando guardamos como avaros nuestras escasas monedas en un banco , cuando enseñamos a nuestros hijos a que se salven aún a costa de sus congéneres. Ser exitosos (o lograr una imagen de no ser un perdedor) , ser mejores a costa de el esfuerzo de otros o negando a otros,  poder ser diferentes.

El sistema socioeconómico capitalista sólo opera dominando. Todo aquello que no se incorpore al sistema y lo sirva será percibido como lo otro, el enemigo.

El otro es percibido como un riesgo para la construcción de su sociedad, su mundo. Nosotros, para poder sobrevivir  lo servimos. En mayor o menor medida , todos lo hacemos.

¿Dónde se rompe ese eslabón para la construcción de una sociedad más justa?

La cuestión sea quizás , también ser salvados. Pero será otra salvación, no la que ofrece la barca genocida del orden capitalista. Quizás ya nuestra conciencia esté pariendo esa salvación. Quizás estemos buscando  a tientas el momento para tirar por la borda todo el lastre fraticida.

En una sociedad joven como la nuestra, quizás se trate de pocas cosas que son las que en definitiva lo que debe hacerse. Los pasos son pequeños : que se pueda hacer conscientes del sometimiento imperial, que sepamos en nombre de que pelear, y lo más duro … el comprometerse.

 

Enseñanza de la posibilidad. Resulta esperanzador saber, que para realizar un cambio societal no es necesario el compromiso de todos, ni tan siquiera de muchos. El imperio y sus lenguaraces , reproducen la ausencia de masa crítica para poder inhibir la subversión de los valores dominantes.

Por el contrario , Amitai Etzioni , echa luz sobre el punto. “Aún cuando la movilización durante una crisis triplique la cantidad de energía societal, no se moviliza en realidad más de un tercio de los recursos, esfuerzo personal y atención potenciales de los miembros. Con bastante frecuencia , esta fracción es más pequeña. De 1960 a 1965, el movimiento estadounidense pro derechos civiles fue ayudado en gran medida por un movimiento estudiantil del norte , pero en realidad no participaron más de 5.000 estudiantes  de 5.000.000 : menos de 1 por 1.000)”(…) “En las sublevaciones del “pueblo” o de las “masas” para provocar un cambio de régimen ha participado , por lo general , menos del 5 por 100 de la población , casi siempre residentes en la capital y unas cuantas ciudades principales (p.ej. , El Cairo , 1952; La Paz , 1952). (…) Las tres principales unidades armadas de dedicación total , del movimiento israelí de independencia , los grupos Palmaj , Irgun y Stern , juntos no sumaban más de diez mil hombres , incluso en el apogeo de la campaña antibritánica , en una comunidad de seiscientos mil. Se estimó que en 1964 , el Viet Cong tenía un núcleo de aproximadamente 35.000 hombres , que sostuvieron la mayor parte de la guerra del Vietnam antes de que interviniesen unidades norvietnamitas. (La población de Vietnam del Sur era de unos 14.000.000 en esa época). La Revolución Francesa fue acometida por 80.000 personas (la segunda invasión de las Tullerías : la marcha sobre Versalles); sólo unos 800 o 900 la Bastilla”.

 

En la víspera. No es necesario un gran número de personas para transformar un escenario. Sí se necesita personas que estén decididas y comprometidas. El futuro dará nombre a este esfuerzo. Aún no lo sabemos  o no lo levantamos como bandera. Ello sucederá, si es que nos animamos a asumir las consecuencias con las que el sistema espera a quienes deseamos ser otro. Y quizás aportemos como pueblo –tal vez- la justificación de ese esfuerzo. En el día de nuestra derrota , quizás podremos entender el camino.

 

Notas

  Borges , Jorge Luis ; “Deutsches Réquiem” , en “El Aleph” ; Alianza Editorial , página 93 ;  Barcelona 1998.-

  “La sociedad activa.Una teoría de los procesos societales y políticos” ; Etzioni , Amitai , Editorial Aguilar , Madrid , Año 1980 , pág. 448/9.-

 

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