Encabezado eft
La victimización no denunciada femenina. Su manifestación en la familia. Idania Hernández González
La victimización no denunciada femenina.  Su manifestación en la familia. Idania Hernández González

Autora: MsC: Idania Hernandez González
Organización Nacional de Bufetes Colectivos
Provincia Villa Clara. Cuba.
CI: 65100603771
Abogada de la Organización Nacional de Bufetes Colectivos en Villa Clara, posee participación en eventos de carácter nacional e internacional entre ellos el Primer Congreso Internacional de Familia, pertenece al capítulo Civil y Familia de la UNJC, ha escrito sobre  temas relacionados con el Derecho de Familia. Posee categoría científica de instructora lo que la mantiene ligada a la docencia. Especialista en Derecho Civil y Patrimonial de Familia.

Resumen
La Victimología como rama de la ciencia criminológica ha centrado su atención en la víctima, sin embargo, debe ahondar en la victimización que se produce cuando la víctima decide no denunciar los hechos y el daño sufrido a las autoridades, lo que se conoce como victimización oculta. En nuestro país el estudio de las víctimas es incipiente y no contamos con indagaciones integrales sobre la victimización no denunciada y su manifestación. Tampoco existen indagaciones profundas y sistemáticas sobre el comportamiento de la victimización oculta femenina. La investigación realizada caracteriza la manifestación de la victimización no denunciada femenina a través del estudio de un caso. El objetivo principal del presente trabajo es el estudio sobre la victimización no denunciada en la mujer y su manifestación en la familia.
1.    Introducción
Desde el surgimiento de la victimología como sistema de conocimientos, los estudios sobre las víctimas han alcanzado relevancia, lo que ha permitido la ampliación de su concepto, el conocimiento de los efectos que en ella produce el delito, los perjuicios que sufre a partir de su ruta por la justicia y la posibilidad de ahondar en los factores que condicionan su victimización, no solo con el fin de conocer y determinar la criminalidad sino también para prevenir el delito y la victimidad.
Las estadísticas oficiales resultan insuficientes para determinar la cifra de delitos que no son denunciados, y no posibilitan conocer la victimización que se produce cuando las víctimas aún afectadas por la comisión de delitos, optan por no denunciar los hechos a las autoridades, surgiendo de este modo la victimización oculta o no denunciada, razón que justifica la realización de encuestas de victimización como vía idónea para conocer su manifestación.
Los estudios sobre victimización no denunciada deben ser realizados a partir de la comprensión del importante papel que desempeñan para conocer e investigar la criminalidad pero sobre todo, como fuente de estrategias de prevención de la victimidad, basados en la víctima, en su relación con delito y su entorno. En Cuba no constan estudios integrales para conocer la victimización oculta y sus manifestaciones, a través de encuestas de victimización, lo que provoca que no existan estrategias encaminadas a su erradicación, al tratamiento de las víctimas ocultas y menos a su prevención victimal.
El descuido de los estudios criminológicos en nuestro país, respecto a la victimización no denunciada y la necesidad de indagar por las características de su manifestación y sus causales, tomando como área de atención la comunidad y la familia, condujo a desarrollar la presente investigación que tiene como objetivo caracterizar la manifestación de la victimización no denunciada femenina a partir del estudio de un caso. 
Múltiples investigaciones se realizan en Cuba en coordinación con la FMC, la presente,  parte de la necesidad de que las mujeres decidan denunciar los hechos delictivos que se cometen contra ellas, especialmente dentro de la familia y  la victimización que de ello se deriva.
Para la caracterización de la victimización no denunciada femenina se realizó un estudio en el período de septiembre de 2007 a mayo de 2008 en una circunscripción, perteneciente a un Consejo Popular de la ciudad de Santa Clara. Fueron seleccionados de forma intencional, siguiendo el procedimiento del caso típico ideal 12 sujetos con edad penal.
El artículo aborda las concepciones teóricas sobre la victimización no denunciada, algunas tesis sobre la influencia del género en la determinación de ella y el empleo de cuestionarios en su investigación, así como la caracterización de la manifestación de la victimización no denunciada femenina como resultado del proceso investigativo.
La victimización no denunciada.
Los estudios de victimización, han tenido como premisa la existencia de hechos que jamás llegan a conocimiento de las autoridades, porque las víctimas que se afectan no se deciden a denunciar. Los índices de delincuencia que se dan a conocer, no siempre coinciden con su real producción, por ello el por ciento no denunciado se conoce como cifra negra de la criminalidad.
El estudio de la criminalidad debe tener en cuenta los datos que aportan las estadísticas oficiales, pero también aquellos que se obtienen a través de métodos empíricos que posibilitan conocer los que no llegan a oficializarse por falta de su denuncia.
Se ha puesto en evidencia que las estadísticas criminales oficiales presentan insuficiencias que hay que resolver. El estudio realizado en el año 2002 en  la Universidad Austral, sobre el valor de las estadísticas criminales, asumía dentro de sus problemas la imposibilidad de determinar la Cifra Negra. Las estadísticas oficiales permiten una aproximación parcial al fenómeno delictual, al mostrar solo los acontecimientos que han llegado a conocimiento de las autoridades.
La visibilidad de la cifra negra comienza con la evaluación de posibilidades de la denuncia, momento que se anticipa al hecho de poner en conocimiento el acto delictivo, en el que se evalúa de manera positiva y negativa la acción de denunciar. 
Si a partir de esta valoración se reporta el hecho, entonces se hace visible el acto delictivo y desaparece la posibilidad de existencia de la cifra negra en el caso en cuestión. La diferencia que se percibe entre la criminalidad real y la aparente, permite aproximarse a la cifra negra de la criminalidad.
Para conocer el comportamiento de la cifra negra se realizan sondeos en muchos países del mundo. Según los realizados en Inglaterra y Gales en 1991 se pudo confirmar que la evolución de la cifra negra era inestable, aumentaba en algunos delitos y disminuía en otros. Igual comportamiento arroja el que anualmente se realiza en Francia, pero como solo se interroga sobre determinados delitos, resulta imposible determinar la cifra negra global, aunque sí la de determinadas infracciones.
La imposibilidad de determinar la cifra negra global a través de las estadísticas oficiales, debido a la existencia de las llamadas víctimas sin crimen, unido a que tampoco se obtiene mediante los sondeos de victimización por sus limitantes, permite no obstante, afirmar que la cifra negra de la criminalidad es inconstante en el tiempo y varía en correspondencia con el tipo de infracción.
La existencia de la llamada cifra negra demuestra que la victimización no denunciada existe y obliga a investigar sobre las causas por las que una persona que ha sido afectada en sus derechos, por delitos o abusos de poder, no concurre de inmediato a las autoridades policiales, y por otra parte, cuáles factores determinan este actuar.
La victimización no denunciada se produce cuando la persona aún afectada en sus derechos, opta por no denunciar al perpetrador. La preocupación de victimólogos para establecerla no es fruto de la actualidad, desde el año 1981, en México se realizaron investigaciones para determinarla y sus resultados arrojaron un alto índice de victimización no denunciada que provocó alarma entre los investigadores.
El estudio de la victimización oculta contribuye a que los planes de prevención sean eficaces, al sustentarse en los reales eventos y no solo en  las estadísticas oficiales, que sin lugar a dudas parten de una realidad formal alterada.
Pero la determinación de la existencia de victimización no denunciada no es suficiente para completar su estudio, por eso, la indagación de sus causales ha sido también pesquisado, al respecto, la eminente Hilda Marchiori en uno de sus estudios señalaba como los más frecuentes: el miedo a la venganza del autor del delito, para evitar ser revictimizados por la policía, peritos o jueces, desconfianza en el sistema judicial, porque la presión social o de la familia al ser identificadas como víctima de ciertos delitos las hacen sentir marginadas, porque su denuncia puede perjudicar al autor o a su familia, entre otras.
Desde una concepción más amplia, pero con cierta similitud, González López1 refiere como causas de la no denuncia las siguientes:
    Temor a ser victimizada nuevamente, por miedo al delincuente, a su violencia;
    Con la denuncia la víctima perjudica al autor que es miembro de la familia o conocido;
    La víctima considera que el hecho delictivo no es tan grave, en circunstancias y consecuencias para denunciarlo a las instituciones;
    La víctima no confía en la justicia;
    La denuncia y los trámites legales significan, para la víctima, pérdida de tiempo, nuevas molestias;
    La víctima se siente tan responsable del hecho (aunque no lo sea), como el autor del delito.
    La víctima no tiene pruebas, desconoce al autor y por lo tanto considera que es inútil la denuncia del delito;
    El conocimiento del hecho por las autoridades, por los medios de prensa, radio, televisión y por consiguiente la difusión del delito;
    Para evitar ser victimizada nuevamente;
    La víctima no la presenta por presión familiar o social para no ser identificada como víctima marginada y humillada.
Las pautas de denuncia según Inácio Tomhé2 reflejan cómo son las relaciones entre las instituciones penales y la sociedad y las causas por las que no se hace, tienen que ver más con circunstancias del hecho, que con actitudes generales ante la ley, la policía o las autoridades.
Teniendo en cuenta el análisis de las causales expuestas, es opinión de la investigadora no deben establecerse órdenes de preferencia, en atención a su frecuencia o por otros motivos, pues puede conducir a exclusiones lamentables con trascendencia en las medidas posteriores que puedan adoptarse.
La encuesta Internacional de Victimización realizada en el año 2000, según consta en Inácio Tomhé3, muestra que la frecuencia con que las víctimas comunican el delito está relacionada con la combinación de variables existentes en la denuncia, dentro de las que se encuentra el tipo y seriedad del delito, la confianza en las instituciones penales, la creencia en la eficacia de la policía y también en razones de orden más práctico como el valor del bien o la necesidad de cobrar seguro.
Desde el punto de vista criminológico, según criterios de Pliego la denuncia es considerada como la vía que encuentra la víctima para compensar o reducir la frustración causada por sentimientos de impotencia, inseguridad, pérdida. Por lo tanto, si la víctima se inclina hacia la no denuncia, ni acudir a este mecanismo, entonces necesariamente hay que indagar por sus determinantes, pues ello contribuye a elevar las posibilidades de su resarcimiento en todos los órdenes.
La denuncia constituye el elemento que permite poner en marcha el mecanismo judicial, lo que posibilita que se investiguen los casos, se juzguen a los delincuentes y se logre dar el resarcimiento merecido a las víctimas.
Conocido resulta el hecho de que los ordenamientos jurídicos nacionales en ocasiones no ofrecen la protección requerida a las víctimas, ni le proporcionan ser parte activa en los procesos o no establecen la compensación efectiva, pero aún con estas insuficiencias, la denuncia proporciona ventajas incuestionables en el orden individual y también en lo social.
Insistir en la realización de la denuncia, no obstante, requiere de un análisis particularizado, pues de hecho, quienes deciden no poner en curso los hechos, han sopesado las ventajas y desventajas que produciría su actuar, inclinándose por el silencio. ¿Acaso las víctimas prefieren no denunciar por el coste elevado que para ellas tendría hacerlo? Esta y muchas otras interrogantes hacemos a diario, los que nos sentimos motivados por la investigación de estos asuntos.
La investigadora de inclina, sin pecar de rigurosa, hacia la respuesta afirmativa. Después de la denuncia como vía que da acceso al engranaje jurídico, la víctima entra al sistema jurídico penal del cual ya no podrá salirse y entonces se suman a sus dolencias provocadas en el espacio de lo privado, las que pudieran originarse del ejercicio del poder del estado, en el espacio público.
Desentrañar los móviles de la mudez de las víctimas, es precisamente la clave para incentivarlas a recibir ayuda, que puede o no estar en la respuesta punitiva del Estado frente a la conducta del infractor.
Se recurre en este orden, a las tantas vías posibles para contribuir con las víctimas a partir de sus propias necesidades y no por imposiciones jurídicas, ni otra índole. La investigación tanto teórica como práctica vale para estos fines.
Violencia de género y victimización oculta.
Según criterios de Morillas Cuevas4 la violencia de género a lo largo del tiempo ha permanecido enraizada en las más profundas tradiciones del dominio masculino, sintiéndose incluso como algo asumido dentro del entorno familiar o, al menos, como de solución interna en el ámbito doméstico, generalmente con el silencio de la mujer.  Muchas mujeres protagonizan denuncias a lo largo de todo el mundo por malos tratos en el marco del hogar, mientras otras los ocultan. 
Los estudios de victimización oculta indagan por su manifestación en grupos vulnerables como los ancianos, los niños y las mujeres. Esta última se constata cuando las estadísticas oficiales expresan una cantidad mínima de delitos contra las mujeres, cuando existen una cantidad superior de mujeres que son víctimas del maltrato doméstico.
A propósito, Larrauri pudo concluir que la variable género era también decisiva en la explicación de la cifra oscura del delito.
Respecto a la victimización oculta femenina aun deben potenciarse estudios en los que se profundice acerca de sus manifestaciones, al constituir los de género, motivación de las más variadas indagaciones en la contemporaneidad.
Precisamente por ello, en su afán de estudiar el maltrato que en espacios como la familia sufren las mujeres, y la victimización que se genera, se adentran los investigadores en este campo del conocimiento. De este modo exponen Amor & Bohórquez5 que algunos estereotipos sociales contribuyen a que las víctimas oculten su victimización, así por ejemplo, la consideración de que la violencia doméstica corresponde al ámbito de lo privado.
Coincide la autora con este criterio pues es uno de los estereotipos que más cuesta hacer desaparecer de nuestra realidad. Las asignaciones de espacios público y privado para hombres y mujeres respectivamente, continúa siendo un rasgo predominante de la cultura patriarcal que se adentra hasta los recónditos más insospechados de la cultura de los pueblos.
Siguiendo en esta línea nuevamente a Amor & Bohórquez6, también algunas expresiones populares que justifican la violencia doméstica contribuyen a que se oculte la victimización. Sobre ello se coincide con que el concepto de intimidad no puede argüirse como pretexto para justificar el comportamiento maltratador hacia el interior de la familia, a pesar de ser ésta una zona reservada o íntima.
Respecto al tratamiento a la víctima derivada de la violencia de género como característica de las estrategias seguidas para su erradicación, debe escogerse un método que no distorsione la esencia de estas acciones. Sucede con frecuencia que se piensa en la denuncia como solución para la víctima, sin entrar a valorar si ello le resulta verdaderamente productivo. El Derecho Penal es visto como salida a esta problemática y se recurre a él no como última ratio, sino como prima ratio.
El criminalizar todo, también puede desvirtuar los reales propósitos de las acciones que se realicen para evitar la victimización no denunciada, en un proceso de hipertrofia del tratamiento a la víctima, al lanzarlas a los brazos del Derecho Penal, sin valorar como viables otras soluciones desde sus necesidades.
Aunque es conocido que o resultan aún suficientes las indagaciones realizadas en torno a la victimización oculta, ni en Cuba ni en otros países, no se ha comprendido cabalmente su importancia como elemento de determinación de la criminalidad, y de prevención de la victimidad. Continúa siendo un reto de la criminología moderna en general y particularmente de la victimología, afianzar su estudio con esta óptica.
Las investigaciones sobre victimización no denunciada constituyen una herramienta idónea que permite, a los fines de prevenir la delincuencia, incidir sobre la víctima potencial, sobre grupos de riesgo victimal y no sobre el infractor directamente.
Desde otra arista, también posibilitan incidir en la víctima potencial no solo con miras a prevenir la delincuencia, sino por su eficacia y validez para prevenir la victimización.
La determinación de la victimización no denunciada a través de estudios de campo no puede circunscribirse a sus manifestaciones actuales, resulta imprescindible investigar la probabilidad de convertirse en víctima oculta, para de completar el análisis del fenómeno y propiciar que los planes de prevención de la victimidad sean realistas y adecuados. 
Caracterización de la victimización no denunciada femenina en el Consejo Popular “Hospital” de la ciudad de Santa Clara.
La investigación comprendió el período entre septiembre de 2007 y mayo de 2008. Como unidades de estudio fueron determinados las ciudadanas con edad penal pertenecientes a una circunscripción de un Consejo Popular. Se escogieron las ciudadanas con edad penal, porque es sólo a partir de esta edad, en que pueden concurrir las personas por sí mismas a denunciar hechos delictivos ante las autoridades y sin necesidad de representantes para completar su capacidad procesal.
La selección de la muestra es intencional, aplicándose el procedimiento de caso típico ideal. Según los criterios de Rodríguez Gómez, Gil Flores, & García Jiménez7 se establece el perfil ideal deseable del caso, a partir del cual se selecciona, así como las unidad de análisis.
De este modo fue determinado como caso único el Consejo Popular “Hospital” y como unidad de análisis la circunscripción número 12 “La Chiruza”, ambos de la ciudad de Santa Clara. La muestra quedó conformada por 12 mujeres con edad penal.
Para lograr caracterizar la manifestación de la victimización no denunciada femenina en el Consejo Popular seleccionado fueron definidas las siguientes direcciones, dimensiones e indicadores deductivamente.
1.    Dirección orientada hacia el conocimiento de la manifestación de la victimización no denunciada.
Dimensiones: a) Victimización actual no denunciada b) Probabilidad de victimización no denunciada
Indicadores: Incidencia, Características de la víctima, Tipología delictiva, Causas de la no denuncia
2.    Dirección orientada hacia el conocimiento del comportamiento ante la victimización no denunciada.
Dimensión: Comportamiento asumido ante la victimización no denunciada
Indicadores: Tipo de comportamiento, Vínculo afectivo, Relación con la tipología delictiva, Causas del comportamiento
Siguiendo la técnica de análisis de contenido y con el uso de los métodos estadísticos son presentados los principales resultados sobre el estudio de la victimización no denunciada a través de las direcciones, dimensiones e indicadores especificados.
La primera dirección orientada hacia el conocimiento de la manifestación de la victimización no denunciada es analizada a partir de las dimensiones referidas a la victimización actual no denunciada y su probabilidad.
En este sentido la existencia de la victimización actual no denunciada, se constata por la presencia de 5 casos, lo que reafirma la consideración teórica de la existencia de hechos criminales que no llegan a revelarse ante las autoridades y víctimas que ocultan su victimización.
Se corrobora igualmente, la hipótesis de diversos autores sobre la influencia que el género ejerce en el comportamiento de la victimización no denunciada, al mostrarse que todas las mujeres víctimas no denuncian los delitos a las autoridades. También resulta revelador que la victimización no denunciada se produce en personas con vinculación laboral en el 80 % de los casos, mientras los desocupados no tienen ninguna incidencia. También quedó evidenciado que la edad y el nivel escolar no tiene repercusión significativa en la manifestación de la victimización no denunciada.
La tipología de delitos no denunciados incluye el hurto, las lesiones derivadas del maltrato doméstico, amenazas y violación. La ausencia de denuncia de estos hechos delictivos es multicausal, y oscilan desde las que se relacionan con el victimario, con su vinculación afectiva a éste, con el hecho y sus circunstancias, con la actuación de la PNR hasta las derivadas de su contribución al delito.
La probabilidad de victimización no denunciada se materializa al analizar que ante la posibilidad de ser víctimas los encuestados se muestran inseguros ante la denuncia. Trasciende de este modo, la duda como actitud predominante ante la probable denuncia de los acontecimientos, lo que las convierte en potenciales víctimas ocultas.
Sin embargo, la probabilidad de victimización no denunciada no se reduce al hecho de la duda, sino en la potencialidad de convertirse en víctimas que no denuncian, al considerar que determinados delitos no deben ser denunciados.
Las mujeres consideran que existen delitos no denunciables como los que se producen en el hogar o entre sus miembros.  Al igual que en análisis de la manifestación de la victimización actual no denunciada, en la probabilidad de victimización no denunciada emerge como significativo, el predominio de las personas con vinculación laboral a convertirse en víctimas que no denuncian sus delitos.  Por otra parte la edad y el nivel escolar no son reveladores.
La tipología de delitos posibles a incidir en la probabilidad de victimización no denunciada se concreta en aquellos que no producen graves consecuencias, las lesiones o riñas, violaciones por el cónyuge, amenazas, acoso sexual, cualquiera que se produzca entre familiares, entre cónyuges o no exista posibilidad de acuerdo con el victimario, emergiendo la reiteración de considerar el vínculo y espacio familiar como intocable ante posibles intervenciones foráneas derivadas de la denuncia.
Las causas alegadas por los encuestados para en un futuro no denunciar los delitos que contra ellas se cometieran son de índole diversa. Se asocian a las características del infractor, al tipo de delito, a la imposibilidad de acuerdos entre víctima y victimario, a la gravedad del hecho e incluso a actos de venganza privada, también describen algunas insuficiencias de que adolece la actuación de la policía o el sector judicial, pero no la circunscriben a ellas.
De gran interés resulta, que las propias mujeres consideren como viable la no denuncia de algunos delitos a condición de arreglos con el victimario. Al proponer como solución factible ante estos delitos, una vía alternativa distinta a la intervención del Derecho Penal, se pone en evidencia que no es precisamente la variante punitiva la que se persigue y se quiere como respuesta.
El estudio del comportamiento ante la victimización no denunciada como dirección de análisis, evidenció que las encuestadas ante la existencia de víctimas que no denuncian, asumen el comportamiento de no denunciar los delitos o condicionan la denuncia a determinadas causas.
El vínculo afectivo con las víctimas que no denuncian los hechos, constituye un elemento que incide en el comportamiento asumido ante la victimización no denunciada, expresándose siempre en la no denuncia o su condicionamiento con independencia de la pertenencia de la víctima a la familia, al círculo de vecinos o amigos.
De lo anterior se colige, que el comportamiento de la familia, los vecinos y  amigos frente a la victimización no denunciada no es un mecanismo eficiente de regulación social ante conductas delictivas, ni fuente de prevención de victimidad, al hacerse condicionar la denuncia principalmente, a las decisiones de la propia víctima.
No solo el vínculo afectivo con la víctima viene a medir el comportamiento probable ante la victimización no denunciada, en tal sentido, el denunciar los hechos se ha supeditado a la gravedad y tipo de delito, así como a causas específicas.
No existe una homogeneidad en las razones alegadas como causales de no denuncia, en tal sentido se dividen en dos aristas fundamentales: las que justifican la denuncia y aquellas que determinan no denunciar. Las primeras se refieren a la sanción de los infractores, evitar la victimización y la solución por cuenta propia, contribuir con las víctimas y su temor, pero también se condicionan al tipo de delito y a la gravedad.
Las segundas motivaciones se relacionan con el respeto a las decisiones de cada persona, la incomprensión de su conducta en la comunidad, evitar someterse al engranaje jurídico, porque se resuelven los hechos sin intervención policial o simplemente evitarse problemas con otras personas.

1 González López, R. (2005). Secuelas del daño victimal. Consultado el 5 de septiembre de 2010 en: https://pgj.jalisco.gob.mx/revista/enemarz/victimas.htm.
2 Inácio Tomhé, H. (2004). Victimización y Cultura de la Seguridad Ciudadana en Europa. Tesis Doctoral, Universidad de Barcelona, Barcelona, P. 338.
3 Inácio Tomhé, H. (2004).  Obra citada, P. 339.
4 Morillas Cuevas, L. (2002). La violencia de Género desde la perspectiva del Derecho Penal.  Revista Electrónica de Ciencias Penales y Criminología encontrado el 16 de diciembre de 2007, en https://criminet.ugr.es/recpc/recpc_04-09.html.
5 Amor & Bohórquez (2002), citados en Inácio Tomhé, H. (2004). Obra citada, p 4.
6 Amor & Bohórquez (2002)), citados en Inácio Tomhé, H. (2004). Obra citada, p 4.
7 Rodríguez Gómez, G., Gil Flores, J., & García Jiménez, E. (2004). Obra citada.

3. Bibliografía.
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García-Pablos de Molina, A. (1999). Introducción y teorías de la criminalidad. En Manual de Criminología (Vol. 1). Universidad de La Habana, Cuba.
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Morillas Cuevas, L. (2002). La violencia de Género desde la perspectiva del Derecho Penal [Electronic Version]. Revista Electrónica de Ciencias Penales y Criminología. Encontrado el 16 de diciembre de 2007, en https://criminet.ugr.es/recpc/recpc_04-09.html
Rodríguez Gómez, G., Gil Flores, J., & García Jiménez, E. (2004). Metodología de la investigación cualitativa. Editorial Félix Varela, La Habana, Cuba.

 

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