Encabezado eft
Tratado de Derecho del Trabajo. Rodolfo Capón Filas.Platense(en preparación)
Tratado de Derecho del Trabajo. Rodolfo Capón Filas
Editora Platense, (en preparación)
Introducción
“El problema de la filosofía es el problema de la liberación. No es el búho que levanta vuelo al anochecer porque ya ha visto todo lo que ocurre durante el día sino que esconde también la sorpresa de la noche y la espera del amanecer. Filosofar es programar el amanecer al cabo de la noche, es plantearse la liberación, que  ocurrirá seguramente al día siguiente”
KUSCH, RODOLFO, La negación en el pensamiento popular, Las Cuarenta, Bs.As., 2008, pág.107.

“El nacionalsocialismo supo aherrojar a sus seguidores, por una parte a los soldados y por otra a los juristas, mediante dos principios: órdenes son órdenes, la ley es la ley”.
RADBRUCH , GUSTAVO, Arbitrariedad legal y derecho supralegal, en El Hombre en el Derecho, Depalma, Bs.As., 1980, pág.145.


“Un mapa del mundo que no incluya la utopía no es digno de ser mirado, pues ignora el único territorio en el que la humanidad siempre atraca, partiendo enseguida hacia una tierra todavía mejor... El progreso es la realización de utopías”
OSCAR WILDE, The Soul of Man under Socialism

“Las utopías se cumplen. He visto muchas salir adelante, ser aceptadas después de luchas ásperas, e incluso ser defendidas finalmente por los que fueron sus enemigos: por los que mataron contra ellas. Muchos aspectos de la vida de hoy se lograron tras ser asesinados a montones, en pelotones, con el muro detrás, quienes las defendían. La ideación de algo es el principio para que ese algo, quizá, en algún momento, más o menos modificado, se cumpla. Cuando se decreta el fin de las ideologías, el fin de la historia o la unidad del pensamiento, se está atentando contra el futuro"
RIGOBERTA MENCHÚ (en “Zenit”, 17.06.2001)

“Ningún hombre es una isla, entero en sí mismo; todo hombre es un pedazo del Continente, una parte de Tierra Firme. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque soy parte de la Humanidad. Por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti”
DONNE, JOHN. Devotions Upon Emergent Occasions


“Vivo en el seno de un Elemento único, Centro y Detalle de todo, Amor personal y Potencia cósmica. Por eso, sólo ambiciono ser enterrado en los cimientos del Futuro”
TEILHARD DE CHARDIN ,PIERRE,  Himno del Universo,1967, pág.55.


“Lo que necesita este siglo no son maestros, son testigos”
BERGOGLIO, JORGE, Homilía por la muerte de Juan Pablo II, 02.04.2005.

.”La vejez es – me gusta decirlo así – la sede de la sabiduría de la vida. Los viejos tienen la sabiduría de haber caminado en la vida… Ofrezcamos esta sabiduría a los jóvenes: como el vino bueno, que mejora con los años, ofrezcamos esta sabiduría de la vida. Es el tiempo de la tranquilidad y de la plegaria. Y también de brindar esta sabiduría a los jóvenes”
FRANCISCO Papa, Homilía del 15.03.2013

“El hombre de cultura debe estar inserido en el contexto en que actúa y sobre el que reflexiona. Nos acecha siempre el peligro de vivir en un laboratorio. … Me dan miedo los laboratorios porque en el laboratorio se toman los problemas y se los lleva uno a su casa, fuera de su contexto, para domesticarlos, para darles un barniz. No hay que llevarse la frontera a casa, sino vivir en frontera y ser audaces".
FRANCISCO Papa, entrevista de “La Civiltá Cattólica”, 19.08,2013


Introducción
En el atardecer de la vida, la persona puede sentarse a descansar y dejarse llevar por los acontecimientos como un camalote misionero empujado hacia el Río de la Plata por la creciente del Paraná o, subiéndose en él, avanzar hacia el mar construyendo lo que falta, sea una balsa o, con suerte, un rancho, si el camalote roza la orilla.

Como el Viento sigue empujando mi barrilete vivencial, en estos días pascuales del 2013, el 01.04.2013 comencé este Tratado de Derecho del Trabajo, dedicado a las nuevas generaciones, la de nuestros nietos, tratando de explicarles en el lenguaje fuerte pero simple de la crecida, su contenido, invitándoles a que ellos también se suban al camalote y avancen sobre la propuesta. Su primera parte la he finalizado el 15.10.2013.

Nuestra disciplina es una normativa viva, una lampalagua vigorosa, un yacaré atento al entorno: no es una pieza de museo y no anida en los innumerables sitios web a los que tienen acceso los jóvenes, ya que surge de la realidad y a ella vuelve. Como ellos saben,  la realidad no está en los libros ni en los sitios web. La realidad está en el devenir mismo de la vida.

Sentado ello, este Tratado es un desafío no sólo para el autor sino también para los lectores. Me cabe como hombre mayor entregar lo que aprendí, recordando a los jóvenes que el jabalí,  en el monte pampeano, no se esconde detrás del caldén sino a su sombra, con lo cual la sorpresa,  en nuestra disciplina, siempre  está presente y nunca la respuesta está dada de antemano ni se la puede cortar y pegar de una sentencia de la Corte Suprema o la de otros Tribunales sino hay que construirla, con inteligencia, con pasión y con  respeto interactivo por los Derechos Humanos, que obran antes del ordenamiento normativo. Son las lluvias las que crean las crecidas y no las crecidas las que provocan las lluvias.

El Tratado expondrá las Relaciones Sectoriales e Individuales de Trabajo, la funcionalidad de la Administración del Trabajo, el Derecho  Penal y el Internacional del Trabajo (dentro de éste los diversos Programas de la OIT),  utilizando la Teoría Sistémica, alternativa al academicismo.

Cada tema buceará en los Derechos Humanos, los convenios y recomendaciones de la OIT, los Informes de la Comisión  de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones, y los del Comité de Libertad Sindical. Cuando sea conveniente, expondrá sentencias, especialmente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Corte Suprema de Justicia.

Una botella de vino se va descorchando poco a poco, mientras el porrón de cerveza se abre de una sola vez. Dado lo primero, algunos temas se repetirán en los diversos capítulos para que el lector no necesite volver atrás para encontrarlos; de ese modo el bouquet le resultará más grato.

Como ya doblan las campanas para mí y teniendo en cuenta que el camalote navega en un entorno y en el viento, he pedido la colaboración de varias personas  para que lean el borrador, lo critiquen y lo mejoren.
Por eso, agradezco a DANIELA FAVIER (funcionaria en la Suprema Corte de Mendoza, docente universitaria,)  a ADRIANA HUGUENIN (jueza en el Tribunal Laboral n° 5 de Quilmes,) a MARIA VIRGINIA CHEDRESE (docente en la UBA, secretaria privada del Tribunal Nacional del Trabajo n° 64) y a DARÍO COCETTA (abogado, integrante de la Mesa de los 4 Vientos y del Comité Editorial de la Revista Científica Equipo Federal del Trabajo), sus críticas y aportes.

Para no eludir mi responsabilidad, parafraseando a El arriero de ATAHUALPA YUPAMQUI, cabe decir:
“Los consejos y sugerencias son ajenos,
los conceptos, vertidos antes y después, son propios”.

Como un camalote que busca el mar del Orden Social Justo (infra, 5, 12, 31),  en el que todos podamos vivir como seres humanos,  entrego este esfuerzo a nuestros nietos:  IAN, FERNANDA, TOMÁS, BELÉN y a su generación.
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Conclusión: Final abierto
“No, en cuanto la vida esté normalizada, cuando todo empiece a funcionar, lo opero, será cuestión de semanas, Por qué nos hemos quedado ciegos, No lo sé, quizá un día lleguemos a saber la razón, Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven”
SARAMAGO, JOSÉ, Ensayo sobre la ceguera, Santillana, Madrid, 1996, pág.240.

2417. ¡Ay de los ciegos que no quieren ver!
Si no hay piso y sólo un hoyo, todos podemos caer en él.
¿Cómo lograr que los ciegos vean y así esquivar la trampa  abierta?

2418. El camalote mencionado en la Introducción, entrando en el Río de La Plata y trapasando San Clemente del Tuyú, ya ha llegado al mar.
El Tratado ha llegado a su fin pero, antes de cerrarlo, el autor desea entregar al lector reflexiones enviadas por quienes han participado en la lectura y corrección de sus Capítulos. 
 
2419. ADRIANA HUGUENIN recuerda; “Las ciencias sociales nos enseñan que la existencia de una sociedad supone la pre-existencia de un pacto, compromiso o acuerdo fundante, por el cual sus integrantes resignaron parte del goce personal de los beneficios del sistema para aportarla al todo, a fin de que se reasigne esa porción entre los menos beneficiados de ese mismo sistema. No hay comunidad humana posible sin que exista en su seno un bien común, que se constituye como bien público esencial del que todos pueden sacar provecho  y represente, a partir de allí, para cada uno de los miembros del grupo, el signo de su humanidad. Ese bien común que impone sacrificios, exige de cada uno la renuncia de cierto goce. Lo que reconoce la humanidad de cada uno es compartir el mismo sacrificio. Por ejemplo, cuando se afirma que en una democracia, la educación y la salud forman parte de los bienes públicos, se está significando simbólicamente que  esos bienes públicos indican que en esta comunidad, lo que es reconocido es la humanidad de cada ciudadano, independientemente de su condición social. Al reconocer su humanidad, se le reconoce el derecho a curarse y educarse. Imbuido de su característica social, el pacto fundante no es rígido o inmutable a través de los tiempos, si no que sufre o se nutre de las modificaciones que la propia sociedad manifieste. Cada sociedad, puede decirse entonces, tiene su propio pacto social particular en cada “aquí y ahora”, por el cual y de acuerdo al abanico de valores en que se sustente o promueva, se advertirán beneficiarios diversos. En el famoso ejemplo de la torta, dependiendo del pacto que se haya conseguido efectuar, algunos comensales podrían salir más beneficiados que otros en el reparto de porciones; y es que en su gran mayoría las relaciones están conducidas por el poder y éste no siempre está al servicio del bien común, si no de sectores que han logrado acumularlo en su beneficio. Desde este ángulo, es posible decir que, analizando el contenido, “la letra” de cada pacto social, se podrían verificar  las correspondencias del sistema. Tras eones de arraigado individualismo, hoy el modo de convivencia está en el centro de la discusión. Encendidos discursos instalan a la violencia social en el eje de la crisis. Ahora bien, entender qué es la violencia, nos lleva a pensar el concepto en su sentido relacional, el del yo con el otro. Desde allí, podemos sostener que violencia es ese espacio intersubjetivo ubicado entre dos personas, una persona y un grupo, o entre grupos de personas, en el cual la palabra ya no constituye la manera de pactar, quedando la acción desnuda como único modo de resolver un conflicto. Sin embargo, es notorio que la violencia de la que se queja  la sociedad es la que se dice proviene de grupos marginales o pobres, rotulados como agresivos-peligrosos, omitiendo hablar de la violencia que éstos reciben, precisamente de los  poderosos-opulentes. Desde el sicoanálisis se afirma que el bien público más preciado es la lengua, porque permite reconocer a los locutores su humanidad recíproca, reconoce al semejante que habla el mismo idioma como integrante de una humanidad común. En contrario, retirar la palabra o retirar la mirada implica deshumanizar y es en sí mismo un acto de ejercicio de poder (al modo ya explicado por HEGEL en su Dialéctica del Amo y el Esclavo, que determina que los excluidos tengan que luchar para hacerse reconocer. El problema es que en esta lucha por el reconocimiento y por lograr un nuevo pacto social, llegado el punto de la no-palabra, la lucha debe efectuarse en el único espacio posible restante, aquel espacio inter-relacional entre los amos y los excluidos que sólo contiene a la pura acción sin mediación de la palabra, o sea al vínculo violento. ¿Será que hemos perdido la capacidad de hablarnos y escucharnos? ¿Será que la forma que encuentran o que se les deja a algunos para ser vistos-escuchados-registrados por otros es el vínculo violento caracterizado por la pura acción? En este entendimiento, la desactivación de la violencia solo es posible asumiendo todos el conflicto y creando nuevas reglas de convivencia. Lo contrario sólo conduce a mayor exclusión, o sea a más violencia. La falta de trabajo, el trabajo escaso o mal remunerado, la condición de trabajo denigrante, la cosificación del trabajador, hacen a la pérdida de dignidad de la persona y son un acto violento en sí mismo, en tanto silencian o invisibilizan. El verdadero diálogo social, la mutua escucha de las partes en conflicto, la instauración de bases de convivencia o el acuerdo sobre pautas éticas, por el contrario, des-activan la violencia, que sólo crece en ambientes enmudecidos o enceguecidos, pudiendo llevar a la disolución social, como la dramáticamente contada por SARAMAGO en su Ensayo sobre la Ceguera. La globalización del poder de mercado, sin ética social, es un negocio de acumulación dineraria de corto o quizá de mediano plazo  pero es también un camino a la disolución social a largo plazo, un mal negocio con violencia social en escalada por la des-humanización de cada vez mayor cantidad de personas que resultan excluidas del goce de los beneficios que genera. Todos estamos un poco ciegos, un poco cegados por el poder mezquino que busca la satisfacción del propio interés, olvidando que el funcionamiento óptimo de la sociedad no es posible con la anulación de alguna de sus partes, si no con el reconocimiento e integración de todas ellas.  Para esto urge visibilizar un diálogo,  éticamente capaz de fundar un pacto de convivencia con sentido prospectivo.”

2420. DANIELA FAVIER afirma:  “Recordemos que el progreso que se desarrolló a partir de la sociedad industrial, trajo como consecuencia también el poder destructivo de un materialismo y consumismo comandado por el uso desordenado de la libertad. Ese desorden no ha servido para darle sentido a nuestra existencia, se habrá llenado de “cosas” pero no de “sentido” en los términos que tan elocuentemente nos l trasmite VIKTOr FRANKL.  El paradigma que se nos presenta  pone en jaque los límites de una cultura que mensura, pesa y calcula, abriéndose camino como una alternativa posible, real y necesaria ya que tarde o temprano el hombre la deberá asumir si pretende perpetuarse junto a toda la demás formas de existencia. omo dice ERICH FROM, “donde no hay amor no puede haber sentimiento compartido”: el amor nos traerá empatía, ponernos en el lugar del otro, y comprenderlo desde su realidad y necesidades.Es evidente que la responsabilidad recae sobre nosotros mismos con nuestras aptitudes y capacidades o dones necesarios para cuidar de todos y todo lo demás, nos lo dice nuestra conciencia moral y la justicia impresa en nuestra más íntima esencia. El hombre que desconoce esto, se contradice con su origen y naturaleza y por lo tanto se envilece y se despoja de aquello que lo hace humano”.

2421 DARÍO COCETTA sostiene: “La mirada sobre el desastre. Todo acto humano debe ser comprendido dentro el contexto en el que nace. Este libro, no puede escapar a su tiempo. Estas páginas ven la luz en las postrimerías del orden social capitalista. No en su cenit, solo en el camino hacia su ocaso. Solo en ese contexto puede ser comprendido en su plenitud. De allí, que este texto sea un llamado a la conciencia para la construcción de la sociedad humana que se avecina. Eran los finales de los ’80, en los que se comenzó a visualizar en estas orillas el regreso de un viejo paradigma vestido con nuevos ropajes. Un eón conservador, que respondiendo a un nuevo reordenamiento económico y político mundial, vino a poner fin al recreo de postguerra en occidente. Nuestra incomprendida periferia y sus dueños, decidían el fin de la “época dorada” para los trabajadores. Los primeros relatos, las primeras herejías, las primeras traiciones, fueron las muestras que tuvieron y aún hoy tienen, nombre y apellido en la Argentina del abandono del derecho laboral tal como había sido modelado desde su cimiento. En ese contexto, el autor reunía sistemáticamente gente y les advertía de la infausta suerte que tenían delante de su existencia. Tendríamos la oportunidad de ver crecer, y desde sus raíces, un nuevo derecho del trabajo. Estábamos frente a un desastre de proporciones. Un desastre que íbamos a hacer los hombres. El viejo rostro del capital, sus beneficiados y sus sicarios, nos daba su nueva y eterna versión. Una tremenda inundación que se iba a llevar puesto lo conocido. Él, santafesino, hombre de río al fin, transmitía su enseñanza. Sólo había que dejar, luego del desastre, que bajasen las aguas y –luego- comenzar a construir un nuevo derecho.Es muy posible, que estemos cercanos a ese momento.
Con la mirada en el agua. Este libro no brinda un concepto cerrado para ser aplicado en el mundo jurídico. Este libro sabe que es una herramienta más de una obra colectiva. De los grandes desastres, y el capitalismo lo es, sólo se sale con paciencia, con perseverancia y un esfuerzo claro para tener plena conciencia de la adversidad que enfrentamos.
Los habitantes de las tierras holandesas, protegidos y beneficiados por sus deltas y su posición marítima, enfrentan desde tiempos sin registros históricos el periódico avatar de muerte y desolación que le acarrean sus aguas. Sus retablos del siglo XV y XVI retratan para que no olviden sus memorias, las aciagas noches de Santa Isabel (1421) o de Todos los Santos (1570). Desde antes de la llegada de los romanos, y hasta nuestros días (en 1993 y en 1995, se evacuaron por las tremendas crecidas a 250.000 personas), esa gente, ese pueblo sabe su contexto, sabe que es el peligro del agua. De ese estado de conciencia, y de su compromiso, se ha forjado a través de los siglos, una obra humana, colectiva, que trasciende las generaciones y sus circunstancias. No sólo han ganado tierra al mar, han dado una respuesta societal que les permite vivir.
Este libro pretende ser un instrumento más para este tiempo de desastre. Frente a la conciencia de los despojos que deja sobre la sociedad humana este sistema de destino suicida, se levanta el desafío. Construir, entre todos una nueva sociedad.
Y con la mirada puesta sobre las peligrosas aguas; nuestra mirada y nuestro esfuerzo, deben saber dónde se agita el peligro para nuestras existencias y nuestra especie.
Aquel que desestime el riesgo que corremos reproduciendo hasta el infinito a este sistema socioeconómico, no comprenderá porqué las aguas del capitalismo tienen activadas más de dos decenas de formas de destruir el planeta; ni porque esas mismas aguas le llevan al fin de cada jornada de adoración al oro, sus rastros más humanos. Su vida, será una virtualidad querida por el sistema, y su trabajo la pesada piedra que levanta cada día emulando a Sísifo.
Por eso, este libro invita a ser leído con la mirada puesta en esas peligrosas aguas”.


2422. MARÍA VIRGINIA CHEDRESE indica: “Nuestro maravilloso mundo está colmado de contradicciones. Contradicciones que aun siendo conscientes de su existencia no tenemos la valentía de cambiar. El camino recorrido por la humanidad misma no dudo que es arduo aunque a veces egoísta y lleno de anhelos personales que atentan contra la necesidad del cambio global, del cambio colectivo y de toma de conciencia para correrse definitivamente de la mezquindad del yo. La liviandad de muchos de los compromisos que asumimos como seres humanos llevan a que los paradigmas que teníamos como válidos para la vida misma como la verdad absoluta caigan y necesiten ser reemplazados por mero desuso.
No es que la verdad no exista, sino todo lo contrario, es una verdad que aun por volátil que se defina, es la verdad de cada uno, la verdad que cada individuo tiene para sí, como su propio timón.
Es por ello que esa verdad engendrada por este cambio de paradigma, lleva a reflexionar sobre lo infinito del término y las múltiples posibilidades que determina y las responsabilidades subsiguientes que acarrea.
No es más una verdad a seguir porque se ha dicho previamente por algunos iluminados sino que, aun habiendo sido nutridos de esas verdades, esta verdad es una elección de vida, un recorrido personal y transmisible de toma de conciencia que indefectiblemente llevará desde ese ínfimo lugar en el universo modificaciones al entorno ya que, el ser humano como ser social que es, con cada bocanada de aire modifica y es modificado continuamente.
No somos capaces de vivir de situaciones ajenas, de situaciones que nos generen neutralidad, sino que al ser seres completamente permeables debemos tomar absoluta conciencia y respeto de ello.
El desafío ahora es hacerse de la valentía para afrontar las decisiones que tomamos y las que dejamos de tomar porque, tarde o temprano, harán su cambio en nuestro mundo que, irremediablemente, también nos volverá a modificar. Gracias por tanto”..



2423 El lector ha seguido este Tratado paso a paso. Tal vez lo haya criticado,  aceptado, negado, corregido para su uso: todas posibilidades, que el autor, desde ya, agradece y acepta.
Los pensamientos anteriores (supra, 2419, 2420,  2421, 2422) le confirman al autor lo aprendido luego de cincuenta y cinco  años dedicados a la observación de la realidad, buscando transformarla, tapando el hoyo que puede conducirnos a lo que los hebreos denominaban   sheol, los griegos hades y los cristianos infierno.
Ese lugar tenebroso, duro y frío no está  en otro lugar de nuestra o de otra  galaxia. Es este mismo mundo cuando es dominado por la indiferencia y el desinterés por los demás. De ahí que la transformación sea, precisamente, la solidaridad que, tapando el hoyo del egocentrismo, dejando  atrás y para siempre a la mujer de sal  Génesis (XX: 26), se deje iluminar por la Mujer de Sol Apocalipsis (XII:2), encinta de un mundo nuevo, que necesita de nosotros,  parteros de una nueva Tierra, para nacer.

2424. De ahí que esta Conclusión sea un final abierto, dependiendo de cada uno, en unión con los demás, que, de una vez y para siempre, sea cierto el amor y posible la felicidad para todos.
Este es el mensaje encerrado en el Himno a la Materia:
“Bendita seas tú, áspera Materia, gleba estéril, dura roca, tú que no cedes más que a la violencia y nos obligas a trabajar si queremos comer.
Bendita seas, peligrosa Materia, mar violento, indomable pasión, tú que nos devoras si no to encadenamos.
Bendita seas, poderosa Materia, evolución irresistible, realidad siempre naciente, tú que haces estallar en cada momento nuestros esquemas y nos obligas a buscar cada vez más lejos la verdad.
Bendita seas, universal Materia, duración sin límites, éter sin orillas, triple abismo de las estrellas, de los átomos y de las generaciones, tú que desbordas y disuelves nuestras estrechas medidas y nos revelas las dimensiones de Dios.
Bendita seas, impenetrable Materia, tú que, tendida por todas partes entre nuestras almas y el Mundo de las Esencias, nos haces consumir en el deseo de atravesar el velo inconsútil de los fenómenos.
Bendita seas, mortal Materia, tú que, disociándote un día en nosotros, nos introducirás, por fuerza, en el corazón mismo de lo que es.
Sin ti, Materia, sin tus ataques, sin tus arranques, viviríamos inertes, estancados, pueriles, ignorantes de nosotros mismos y de Dios. Tú que castigas y que curas, tú que resistes y que cedes, tú que trastocas y que construyes, tú que encadenas y que liberas, savia de nuestras almas, mano de Dios, carne de Cristo, Materia, yo te bendigo.
Yo te bendigo, Materia, y te saludo, no como te describen, reducida o desfigurada, los pontífices de la ciencia y los predicadores de la virtud, un amasijo, dicen, de fuerzas brutales o de bajos apetitos, sino como te me apareces hoy, en tu totalidad y tu verdad.
Te saludo, medio divino, cargado de poder creador, océano agitado por el Espíritu, arcilla amasada y animada por el Verbo encarnado.
¡Arrebátame, Materia, allá arriba, mediante el esfuerzo, la separación y la muerte; arrebátame allí donde al fin sea posible abrazar castamente al Universo!”
TEILHARD DE CHARDIN, PIERRE (1967:69)

Buenos Aires, 31.01.2014


 

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