Señores directivos, docentes, auiliares y estudiantes:
Nos encontramos reunidos para recordar al "padre de la patria", en un nuevo aniversario de su fallecimiento, General José de San Martín.
Puede decirse que San Martín ha logrado el reconocimiento de los argentinos porque su acción militar y su lucides política, libre de ambiciones personales, puestas al servicio de la libertad de su país y de América Hispana, permiten reconocerlo como un símbolo de consolidación de los ideales contenidos en la Revolución de Mayo. También porque demostró grandeza de espíritud y vivió siguiendo normas éticas y morales que le permitieron continuar con su obra de libertar Chile y Perú en el marco de un proceso revolucionario de escala continental.
Por eso quisiera rescatar a San Martín como guerrero, un revolucionario a quien le obsesionaba la libertad y soberanía de su patria, he aquí la razón de su mandato: "seamos libres, que lo demás no importa nada".
Hoy comprendemos que la independencia es realmente posible si es fruto de la lucha y organización. Ahora no se trata de los monarcas absolutos contra cuyos leales se batió San Martín al frente de ejércitos de mestizos; afroamericanos y criollos pobres. hora las metrópolis son el capital financiero especulativo, las multinacionales, el FMI y los poderosos estados imperialistas que ponen a su servicio la inmensa fuerza de sus arsenales y de sus maquinarias militares. Tienen fieles servidores, esas mtrópolis, que trabajan para ellos en nuestras propias casas, desde lugares de condición política, desde asociaciones de propietarios y capitalistas varios desde medios de comunicación de masas desde bancos y grupos de capital concentrado.
La independencia no se consiguió, después de todo, de una vez y para siempre. Por el contrario, es necesario, construirla día tras día. Se lo hace con idéas, proyectos, con voluntad e imprescindiblemente con la participación activa en la lucha de los trabajadores y el pueblo.
Hoy, desde que nacemos, cada uno de nosotros debe miles de dólares a quienes ni siquiera conocemos, se habla de soberanía pero se sigue obedeciendo a mandatos externos, la desocupación, el hambre, el abandono de la salud pública, el deterioro educativo con escuelas que explotan y arrancan la vida de dos trabajadores, la pérdida de patrimonio nacional, el saqueo de nuestros recursos naturales y el ajuste que viene de la mano de la represión como vimos el día de ayer con los trabajadores del Astillero Rio Santiago que luchan por su fuente laboral. Todo eso no hace más que agudizar el descreimiento de esta sociedad tan desigual que duele.
Es así que la figura de San Martín y sus ideas de libertad y soberanía nos tienen que servir de ejemplo de lucha para lograr los cambios necesarios y obtener de una vez la segunda y definitiva independencia nacional y social que permita vivir con la dignidad que merecemos.