Encabezado eft
Se ha descubierto por qué desaparecen las abejas

Colmenas en peligro

Norma H. Rozadas
Todo es posible, pero cuando la sabiduría de los animales nos marca una diferencia, es porque “algo está pasando”.
Comprobadamente las abejas están muriendo en el mundo. Una epidemia extraña las está matando. Ellas son fundamentales para nuestro equilibrio ecológico, el que sin ellas colapsará en poco tiempo ¿Es el principio del fin? “Si la abeja desapareciera de la superficie de la Tierra, entonces el hombre sólo tendría cuatro años de vida. Sin abejas, no hay polinización, ni plantas, ni animales, tampoco humanos”. (https://informe21.com/fin-del-mundo/aseguran-extincion-las-abejas-signo-del-fin-del-mundo)
Esta frase que se la atribuyen a Albert Einstein y  advierte una verdad que pareciera estarse cumpliendo. Las abejas están muriendo y es signo de que no nos falta mucho. 
¿El problema es quedarse sin miel?, ¿El problema es el mercado que se cierra?, ¿O el problema es averiguar y ver la realidad del por qué desaparecen las abejas?
En  Estados Unidos la preocupación es muy grande. Desde 1962 que el Sr. Dave Hackenberg se dedica a la apicultura, transportando sus colmenas por todo el país a bordo de sus gigantescos camiones. Durante el año 2006 en un viaje a Florida para verificar que sus abejas se hayan ocupado de fertilizar los amplios cultivos de calabazas, se encontró con un desesperado panorama. Más de la mitad de sus 3.000 panales aparecían desiertos, con tan solo la abeja reina y unas cuantas obreras guardianas, del resto no había evidencia ni siquiera de sus cadáveres, ni en su casa ni en los alrededores.
Como primera medida Hackenberg alertó a sus colegas y de hecho recibió fuertes críticas. Poco tiempo después los casos de “desaparición de abejas” se repetían en otros colmenares, sin dejar rastros ni pistas.
En la primavera del 2007 una cuarta parte de los apicultores de Estados Unidos sufrían pérdidas desastrosas.
El caos cruzó los mares y se propagó por Australia y Europa y  también llegó a Brasil y Canadá, lo que confirmaba un año después,  el alerta dado por Hackenberg.
La doctora Diana Cox-Foxter, profesora de entomología de la Universidad de Pensilvania, miembro del grupo “ClonyCollapseDisorder”, manifestó que la enfermedad mostró una variedad de síntomas nuevos que no son compatibles con la historia de las abejas, y que supuestamente hoy están saliendo de su colmena para volar lejos y morir en otra parte en menos de una semana.
En el estado de Florida los apicultores han encontrado que muchas abejas habían desaparecido. De ahí en más el síndrome que los expertos han bautizado como Problema del Colapso de las Colonias (CCD) ha mermado en un 25% los enjambres del país, y el mal afecta a  más de la mitad de los apicultores.
En toda Europa el clothianidin es comercializado por la empresa 'Bayer Cropscience' con el nombre comercial Poncho. Portavoces de Bayer han alegado que la causa de la muerte de las abejas, se debe a un error, que presumen inusual, en la aplicación de estos plaguicidas. Las pérdidas en todo el continente ya suben el 20%.
En el Centro Agrario de Marchamalo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, próximo a Guadalajara capital se encuentra el Centro Apícola Regional, en su laboratorio se ha investigado el caso con muestras de todas partes del mundo (España, Francia, Alemania, Eslovenia, Polonia, Austria, Argentina y Estados Unidos) y han determinado que se trata del parásito asiático “Nosemaceranae”.
España perdía entre un 5% y un 7% de abejas anualmente antes de 1994, hoy ese porcentaje se eleva entre el 35 y 40% y en algunas regiones llega hasta el 90%, manifestó Suso Asore, secretario de AGA, Asociación de Apicultores Gallegos.
La falta de polinización hará peligrar las cosechas de almendras, melocotones, ciruelas, manzanas, peras, alfalfa, trébol, melones, pepinos, calabazas, calabacines y berenjenas, fresas, frambuesas y tomate.
En el 2011 Polonia anunció la prohibición del maíz transgénico o genéticamente modificado MON810 de Monsanto, bajo el argumento de que el polen de estas cepas podría tener un efecto perjudicial en las abejas.
En Inglaterra  se ha perdido en el último año el doble de colmenas que año anterior.
En Francia fue prohibido el uso en semillas de girasol y de maíz dulce  después que la aplicación de Imidacloprida provocara la muerte masiva de abejas reportando grandes pérdidas, y también fue rechazada la solicitud de Bayer para usar Clotianidina.
En Alemania prohibió la comercialización de ocho plaguicidas usados en el tratamiento de semillas de cultivos como el aceite de colza o el maíz dulce, por causar la muerte de abejas.  El periódico británico “The Guardian” informaba hace unos días de esta cuestión: según la "Asociación de Apicultores de Alemania" dos terceras partes de las abejas de la región de Baden-Württemberg murieron a principios de mayo tras la aplicación de un pesticida llamado clothianidin. Por otro lado el 99% de las abejas muertas analizadas en un estudio científico presentaban acumulación de este producto químico.
Dos hechos sumamente curiosos de este fenómeno inquietan a los apicultores: por un lado en muchos casos no se encuentran "restos mortales", por el otro las abejas obreras huyen y dejan a la reina atrás, algo atípico en su comportamiento.
Otro factor de suma importancia son las cuantiosas pérdidas que acarrea esta situación. En Estados Unidos, la apicultura contribuye con $15 billones en ingresos anuales agrícolas ya que un tercio del suministro de alimentos estadounidense depende de que las abejas polinicen los cultivos.
Corren peligro las cosechas de melones, melocotones, peras, manzanas, arándanos y alfalfa. En California se cultiva el 80% de las almendras del mundo y las 800,000 hectáreas de huertos de almendras dependen al 100 por ciento de la polinización de los árboles
Desnutrición/deficiencias nutricionales: Muchos apicultores colocan las colmenas cerca de campos de cultivos idénticos, lo que podría resultar en desnutrición, ya que las abejas obtienen un solo tipo de néctar. Esa mala nutrición provoca la función inmune, y hace sean vulnerables a las toxinas de los pesticidas, a los virus y hongos que en definitiva provocan su muerte, o una infección viral parecida al SIDA.
Estos insecticidas y pesticidas (Nicotinoides como Imadacloprida y Clotianidna) son altamente tóxicos por ser sistémicos, solubles en agua y penetrantes.
Se mezclan con el suelo y el agua subterránea en donde se acumulan y se mantienen durante muchos años, representando una toxicidad a largo plazo para las colmenas. Al estar afectado el sistema inmunológico, en seis meses falla y se vuelven presa de infecciones secundarias aparentemente “naturales”, como parásitos, ácaros, virus, hongos y bacterias. Los ácaros como el Varroa destructor, puede llegar a provocar la destrucción total de una colmena entera.
Algunos científicos barajan como hipótesis la influencia de algún pesticida o insecticida que haya provocado en las abejas daños neurológicos de tal forma que son acumulativos e irreversibles que por ende alteraron su sentido de la orientación, por lo que no pueden regresar a sus colmenas. 
La sustancia química es aplicada en las semillas antes de ser plantadas y por lógica será transmitida al polen y al néctar de las plantas en gran parte de los cultivos de Estados Unidos.
Estados Unidos ha tomado como medida preventiva no importar abejas de otros países por temor a que ellas lleguen con nuevas enfermedades.
Los campos electromagnéticos también alejan a las abejas. Se descubrió que colocando un celular cerca de una colmena la radiación generada (900-1,800 MHz) es suficiente para evitar que las abejas puedan navegar orientadas y regresar a la colmena, esto de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Landau hace varios años. El último artículo se hizo en el 2011 arrojando  los mismos resultados.
La sequía, la falta de alimentos naturales y las conversiones en masa de los pastizales a cultivos de maíz y de soja han reducido las áreas de alimentación naturales de las abejas.
Muchas pueden ser las causas de la desaparición y especialmente la vara con que se la mira.
Los científicos de Guadalajara echaron por tierra la teoría de que la desaparición de las abejas se debía a la influencia negativa de las antenas de telefonía, ya que una vez infectada la abeja se debilita y como mecanismo de defensa se alejan del lugar.
Por otro lado un grupo de científicos de Estados Unidos dice que los factores que inciden en la desaparición son fruto de los productos químicos nocivos, hongos, parásitos, contaminación del aire o el cambio climático. Lo cierto es que  la desaparición de las colonias de abejas comenzó a acelerarse en ese país poco tiempo después de que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) permitiera el uso de estos nuevos insecticidas a mediados del 2000.
Los investigadores  han catalogado este proceso como “colapso desordenado de la colonia” CCD “Colony Collapse Disorder”, y se han avocado a la búsqueda de cadáveres para examinar, realizando las correspondientes autopsias con el fin de encontrar parásitos, virus y rastros de insecticidas.
Conclusión
A la vista está que el gran problema que aqueja a las naciones no es la naturaleza sino son las grandes industrias cegadas por la avaricia y apoyadas por los gobiernos corruptos de turno.
Un ejemplo de esto es la empresa Monsanto que después de la prohibición del maíz en Polonia compró, en el  2011, la compañía llamada Beeologics, precisamente la encargada de las investigaciones. La empresa desarrolló  un agente antiviral llamado Remembee, para ayudar a contener la desaparición de las abejas.  El problema radica fundamentalmente en que el causante del CCD "desorden del colapso de colonias” son los herbicidas e insecticidas agroquímicos que tanto Monsanto, Dow, como Bayer son encargadas de vender y promover entre los agricultores del mundo.
Las abejas son parte fundamental de la cadena biológica, son el factor decisivo en la producción de ozono, oxígeno y alimento de las especies animales. No hay visión de futuro, la raza humana debe sobrevivir y la naturaleza también.
Si con los pesticidas se aumenta el rendimiento de los alimentos y se puede alimentar al mundo, esto no será posible lograrlo porque se causará un colapso en la cadena alimenticia. Como en el más perfecto de los crímenes hasta hoy no hay culpables y desde aquel 2006, en que sonó la primera alarma, solo hubo pistas y sugerencias, pero las abejas no están ni vivas ni muertas.
Carlo Polidori, experto en comportamiento de himenópteros e investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),  dijo: las abejas nos están mandando un mensaje que recuerda nuestra estupidez. “Sabemos  que estos insectos son indispensables para subsistencia del género humano, pero durante décadas nos hemos dedicado a rociar los campos con plaguicidas. La abejas nos recuerdan que siempre llegamos tarde”.
La  frase más resonante debe ser la de Albert Einsten: "Si las abejas comenzaran a desaparecer, a la humanidad le quedaría pocos años de vida" ha inspirado, incluso, el guión de la nueva película de M.NightShyamalan titulada 'El incidente'.
Albert Einstein once said: "If the bees began to disappear, humanity would be left with few years of life."


 

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